El origen del caos del euro

promokhudes Si España conservara su moneda, la peseta, podría remediar el problema rápidamente procediendo a una devaluación, digamos, por ejemplo, que devaluándola un 20% con relación a otras monedas europeas. Pero España ya no tiene su antigua moneda, lo que significa que solamente puede recuperar competitividad mediante un lento y absoluto proceso de deflación

“Últimamente, las noticias económicas son las que dominan los informes procedentes de Grecia y de otras naciones de la periferia europea. Y con razón. La auténtica historia que se esconde tras los problemas del euro no radica en el despilfarro de los políticos sino en la arrogancia de élites – concretamente de las élites políticas que empujaron a Europa a adoptar una moneda común mucho antes de que el continente estuviera preparado para semejante experimento”.

“Pensemos en el caso de España que, en vísperas de la crisis parecía ser un ciudadano modélico con una deuda del 43% del PIB en 2007, comparado con el 66% de Alemania, tenía superávit en su presupuesto y una regulación bancaria ejemplar. Pero, con su cálido clima y sus playas experimentó un boom inmobiliario. La financiación de este boom llegó en su mayor parte de fuera del país: hubo entradas gigantescas de capital de toda Europa, especialmente de Alemania. El resultado fue un crecimiento rápido combinado con una importante inflación. Gracias al aumento de los costes, las exportaciones españoles cada vez fueron menos competitivas aunque el aumento de empleo permaneció siendo importante gracias al sector inmobiliario”.

“Después, estalló la burbuja y se disparó el desempleo; el presupuesto se sumió en un profundo déficit. No obstante, el desbordamiento de los números rojos fue resultado, no la causa de los problemas de España. Y no hay mucho que el gobierno pueda hacer para que las cosas mejoren. El núcleo del problema económico de la nación es que los costes y los precios se han salido de la línea de los del resto de Europa. Si España conservara su moneda, la peseta, podría remediar el problema rápidamente procediendo a una devaluación, digamos, por ejemplo, que devaluándola un 20% con relación a otras monedas europeas. Pero España ya no tiene su antigua moneda, lo que significa que solamente puede recuperar competitividad mediante un lento y absoluto proceso de deflación”.

“Si España fuera un estado norteamericano en lugar de un país europeo, las cosas no serían tan malas por un motivo: los costes y los precios no se habrían salido tanto de la línea. Y porque España estaría recibiendo mucha ayuda automática en sus momentos de crisis. Pero España no es un estado norteamericano y, consecuentemente, se enfrenta a serios problemas. Grecia, evidentemente, tiene problemas aún mayores porque los griegos, a diferencia de los españoles, fueron fiscalmente irresponsables. No obstante, Grecia posee una pequeña economía cuyos problemas importan principalmente porque están salpicando a otras economías mucho mayores, como la de España. Por eso, en la inflexibilidad del euro, no en el déficit del gasto público, es el núcleo de la crisis”.

“El panorama no es agradable, pero es importante comprender la naturaleza del fatal fallo europeo. Sí, algunos gobiernos fueron irresponsables, pero el problema fundamental fue un orgullo desmedido, la arrogante creencia de que Europa podría trabajar con una moneda común a pesar de las poderosas razones que apuntaban a que todavía no estaba preparada para ello”.

Fuente:http://www.euractiv.es

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