La escuela de Austria contrastada-2

Resumiendo lo ya dicho en anteriores artículos y para no perdernos…

Un modelo matemático es una descripción de un sistema utilizando lenguaje matemático.

Al proceso de desarrollar un modelo matemático se le llama modelización matemática.

Es una representación de los aspectos esenciales de un sistema existente (o de un sistema que se va a construir) y que presenta el conocimiento de ese sistema bajo una forma utilizable.

1) La Economía utiliza Matemáticas no sólo en su formulación de modelos matemáticos, sino que hace uso de disciplinas matemáticas como la contabilidad y la estadística, el cálculo, la teoría de juegos, etc. Es, por tanto, falso que el papel de las Matemáticas en Economía se centre exclusivamente en la formulación de modelos, y…

2) La Economía utiliza las Matemáticas por multitud de razones de peso: por seriedad; para sintetizar y resumir poder trabajar sobre el papel con la mayor seriedad y objetividad posibles; para evitar el relativismo, el “opinionismo” y el intrusismo (que venga cualquiera a decir lo que le salga de las narices); para tratar el problema con empirismo y exactitud, siguiendo el método científico… y con un lenguaje riguroso.

Y ésa última afirmación es la más importante. La Economía utiliza Matemáticas en la formulación de modelos sobre todo y especialmente, porque el lenguaje escrito/hablado no tiene el suficiente rigor científico para poder tratar la Economía.

No, no lo tiene.

No es lo mismo decir una cosa con “palabritas” que exponerla con números.

No es lo mismo formular un problema con la precisión del lenguaje matemático que con la ambivalencia del lenguaje hablado.

Puede suceder que la formulación hablada (escrita) haga caer en conclusiones TOTALMENTE contrarias a la realidad física que vemos y percibimos.

Es por eso que la Economía seria y científica utiliza Matemáticas y modelización matemática… y es por eso que aquellas “personas” (como los ultraliberales pertenecientes a la escuela austríaca) que no son serias ni científicas, y buscan imponer su “opinión” reniegan de o desprecian el papel de las Matemáticas en Economía (principalmente en la formulación de modelos). De hecho, es que no las utilizan. Porque no les dan la razón.

Primero vamos a verlo con un ejemplo más general, muy claro y sencillito que seguramente muchos conoceréis de haberlo estudiado en el colegio: la paradoja de Aquiles y la tortuga. Más abajo, trataremos un ejemplo aplicado al mundo de la Economía: el ciclo de negocio o ciclo económico de la escuela austríaca, para que podáis comparar entre los dos y ver la importancia que tiene la formulación matemática en diversos ámbitos de nuestras vidas, la Economía incluida.

1. La paradoja de Aquiles y la tortuga.

Zenón de Elea, un filósofo griego discípulo de Parménides, pretendió demostrar en su tiempo, mediante una serie de aporías (literalmente, “paso difícil” o “paradojas”) expuestas por él, que nuestros sentidos nos engañan y que cosas como el movimiento son ilusorias y no existen. Sí, ya sé que eso es una chorrada como la copa de un pino, pero eso es lo que ese tipo creía… ya os contaré las cosas que creen los ultraliberales de la escuela austríaca sobre Economía que son por el estilo… o peores. No he escogido el ejemplo de la paradoja de Aquiles y la tortuga por capricho, sino para que veáis las similitudes en las argumentaciones de todos aquellos que se empeñan en cuestionarse la realidad mediante sofismas (argumentaciones falsas con apariencia de realidad) y negándose en redondo a utilizar las Matemáticas y la experiencia previa para comprobar si son ciertas o no.

Bueno, pues Aristóteles recogió en su Physica varias de estas paradojas formuladas por el tal Zenón. La llamada “de Aquiles y la tortuga” se enuncia así:

En una carrera, el corredor más rápido nunca podrá superar al más lento, ya que el perseguidor deberá primero alcanzar el punto desde donde empezó el perseguido, de tal forma que el corredor más lento siempre tendrá ventaja e irá por delante.

Más fuentes en inglés:

http://plato.stanford.edu/entries/paradox-zeno/#AchTor

http://en.wikipedia.org/wiki/Zeno%27s_paradoxes#Achilles_and_the_tortoise

En castellano:

http://www.genciencia.com/matematicas/aquiles-y-la-tortuga

http://lisis.wordpress.com/2007/09/12/la-paradoja-de-aquiles-y-la-tortuga-zenon-de-elea/

La paradoja se ilustra de la siguiente manera:

Aquiles, que está en el punto A, corre para alcanzar a una tortuga, que está en B. Cuando Aquiles llega a B la tortuga ya ha avanzado hasta C. Cuando Aquiles llega a C, la tortuga ha avanzado de nuevo; y así sucesivamente.

En los ejemplos clásicos se utiliza a Aquiles (“el de los pies ligeros”), un héroe de la Ilíada, renombrado en la mitología griega por su fabulosa agilidad, y a una tortuga, reconocida comúnmente como un animal de los más lentos, para hacer más visible y exagerada esta paradoja: uno de los hombres más veloces superado por uno de los seres más lentos al que, supuestamente y según este “razonamiento”, nunca podrá alcanzar.

Obviamente, eso es más que falso y requetefalso tal y como podemos ver en la realidad del día a día: si yo pongo a una tortuga unos centenares de metros por delante de mí, acabaré alcanzándola y superándola más tarde o más temprano si echo a correr tras ella, por la sencilla razón de que soy más rápido que ella… aunque ella eche a “correr” también. Zenón decía que “nuestros sentidos nos engañan”, y que la prueba era el argumento expuesto en esa paradoja, que no es ni más ni menos que un reductio ad absurdum.

Zenón pretendía convencer a los partidarios de que las cosas se perciben independientemente unas de otras y que existen cosas como el espacio físico y el movimiento de que seguir con esa implicación hasta sus últimas consecuencias, acabaría en un absurdo, demostrando que esa percepción es falsa.

Volviendo a lo nuestro… Zenón mentía, obviamente, pero ese problema tal y como fue enunciado se demostró un verdadero rompecabezas para los filósofos durante siglos porque no se podía desmentir. Sobre el papel, parecía cierto.

Si Aquiles le daba una ventaja de, por ejemplo, 100 metros a la tortuga, y suponemos que ambos corredores corren a una velocidad constante (Aquiles muy rápido y la tortuga muy lenta), tras un periodo de tiempo (finito), Aquiles llegaría a los 100 metros, el punto desde el que empezó la tortuga, pero para entonces la tortuga ya habrá recorrido otra distancia, pongamos que 50 metros (o los que sean). Eso obligaría a Aquiles a correr oootra distancia más para alcanzar ese otro punto, alcanzado el cual, la tortuga ya habría recorrido otra que Aquiles se vería obligado a superar y así sucesivamente. Según este razonamiento, Aquiles nunca alcanzaría a la tortuga.

Aquiles y la tortuga. Esquema de la paradoja de Zenón.

¿Cómo se averiguó irrefutablemente que esa paradoja era falsa incluso tal y como estaba enunciada?

Exponiendo el problema mediante numeritos, con Matemáticas. Modelizando matemáticamente y utilizando lenguaje matemático, que no está sujeto a las ambigüedades inherentes al lenguaje escrito. Y eso se puede hacer de dos formas:

1º) Hagamos la “cuenta de la vieja”, a lo bruto, calculemos todos los recorridos de Aquiles en sus sucesivos acercamientos a la tortuga, con ejemplos prácticos (con números, a ver si eso sucede de verdad tal y como decía Zenón). Que sumemos con muuuucha paciencia (y con números y medidas reales) lo que va recorriendo Aquiles por un lado y lo que va recorriendo el dichoso quelonio por otro, comparando a ver si Aquiles lo acaba alcanzando o no.

Supongamos que Aquiles estaba, al principio, 100 metros por detrás de la tortuga, y que la velocidad de ésta es, para simplificar, la mitad que la de Aquiles.

La suma de los n primeros términos de esta sucesión (an) es:

De modo que la suma de los 10 primeros términos es:

La suma de los 20 primeros términos es:

Las sucesivas sumas se van aproximando a 200 m. Es aquí donde acabará alcanzándola, ya que cuando Aquiles haya recorrido 200 m, la tortuga habrá recorrido 100 y se produce el alcance.

El término…

…es tanto más pequeño cuanto mayor sea n, y se hace tan pequeño como queramos con tal de tomar n suficientemente grande.

Por eso decimos que la suma de los infinitos términos de la sucesión es 200:

La paradoja es falsa. Aquiles alcanza a la tortuga.

Una vez comprobado ese caso, pasamos a…

2º) La modelización matemática, haciendo una fórmula a partir de lo que hemos hecho arriba, para ver si eso sucede con cualquier caso (y con otras cifras). Para ver si se produce siempre, y no sólo en un caso o ejemplo aislado, vaya.

Resumiendo:

La suma de los n primeros términos de una progresión geométrica (que es lo que es esta cuenta, una suma de una progresión) es:

Si la razón, r, es mayor que 1, el sumando a1 · rn se hace muy grande para valores altos de n. Pero si la razón es menor que 1, el término a1 · rn es tanto más próximo a 0 cuanto más grande es n, y llega a hacerse tan pequeño como queramos. Por eso decimos que la suma de los infinitos términos de la sucesión es

O, mejor,

¿Se produce siempre? Se produce: la fórmula corrobora cualquier ejemplo.

La paradoja es, por tanto, falsa.

Obviamente, queda una tercera forma, que es más propia del sentido común, de la cual ya os he hablado antes (comprobar mediante la experiencia previa si eso de Aquiles y la tortuga se da en la realidad física), pero como aquí lo que estaba cuestionándose es ni más ni menos que la mismísima realidad física y la verificación que nuestros sentidos hacen de la misma, pues como que ese método no se debía utilizar para explicar esta falsedad de la paradoja de Aquiles y la tortuga. Teníamos que emplear métodos objetivos para desmentir la paradoja en sí.

¿Dónde está la falsedad de la paradoja de Zenón?

En la enunciación del problema, que utiliza lenguaje hablado, no utiliza medidas de tiempo ni de distancia reales. En él no se ve la falsedad del razonamiento. Es cierto en apariencia. Pero, cuando lo ponemos en práctica (físicamente), comprobamos que no es cierto: no sucede como se enuncia. Zenón se aprovechó de que en su época no se sabía sumar progresiones infinitas.

Pero vaya, que también se puede alcanzar la falsedad de ese razonamiento de otras formas (matemáticas)… aunque saliéndose del razonamiento enunciado:

-Los recorridos de Aquiles son cada vez más pequeños y la suma de los recorridos de Aquiles es finita. También lo es la suma de los cada vez más pequeños recorridos de la tortuga. Dado que los dos recorren trayectos finitos… y la suma de los recorridos de Aquiles (en metros u otra unidad de distancia) acabará por ser mayor que los de la tortuga… es lógico que Aquiles acabe por alcanzar a la tortuga.

-Estableciendo una meta de largo alcance (un punto fijo de referencia). A ver si llega la tortuga antes.

-Comparando velocidades. Si Aquiles corre a 100 metros por segundo y la tortuga a 50 metros por segundo… Aquiles acabará alcanzando a la tortuga sí o sí (a los tres segundos, Aquiles habrá recorrido 300 metros, y la tortuga 150, alcanzándola aún a pesar de que la tortuga empezaba con 100 metros de ventaja).

Pero, insisto, aquí de lo que se trataba es de demostrar la falsedad del argumento TAL Y COMO ESTABA ENUNCIADO. Ahí es donde estaba la “gracia”, para que se viera realmente que era falso en sí mismo, no saliéndose de él.

Espero que os haya quedado claro después de este ejemplo el por qué se utiliza lenguaje matemático (y formulaciones matemáticas) cuando buscamos rigor en nuestras afirmaciones. Es la forma más científica y objetiva de encarar un problema… y de fallar lo menos posible.

Las palabras pueden fallar.

Las Matemáticas, no.

Y ahora que hemos visto este ejemplo un poco genérico, vamos a estudiar la importancia de la utilización del lenguaje matemático en Economía, con un ejemplo que nos viene que ni al pelo. Vamos a estudiar la falsedad del ciclo económico o ciclo de negocio de la escuela austríaca.

2. La escuela austríaca.

Ya expuse en otros artículos qué es y cómo las gasta la escuela austríaca.

Esta “corriente” ultraliberal de “pensamiento economicista” aparte de ser una de las “engendradoras” de lo que hoy se da en llamar popularmente neoliberalismo, es conocida en el mundo académico (del que ha sido prácticamente expulsada) por ser la variante más radical y alejada del sentido común de entre todas las escuelas de pensamiento económico: niega validez al método científico en Economía, niega validez a las Matemáticas en Economía (se caracteriza por negarse a utilizarlas)… e incluso le niega validez al estudio de la experiencia previa en Economía (cuando existe un problema o situación, esta gente asegura que no sirve ver lo que ha estado pasando antes o hasta entonces). Para esta gente de la escuela austríaca, lo único que vale en Economía es el estudio “directo” de la realidad mediante análisis no empíricos y a priori. Que sólo sirven sus comentarios y lo que ellos piensen, vaya.

Obviamente, afirmar semejante sarta de despropósitos es de locos y os podrá parecer increíble que exista gente con la cara tan dura de decir tales barbaridades sin siquiera sonrojarse.

Pues os lo creáis o no, existen.

Lamentablemente.

Para que lo veáis más claramente, esta “oveja negra” de la familia del mundo de los economistas que es la escuela austríaca es el equivalente a la homeopatía en Medicina, la frenopatía en Psicología, la criptozoología en Biología… Es pseudociencia (“falsa ciencia”), aunque más técnicamente habría que tildarla de “anticiencia”: un conjunto de chorradas y disparates anticientíficos que durante un tiempo tuvieron cierta cabida y aceptación en el mundo político debido a su anticomunismo, antimarxismo y encendida defensa del libre mercado sin cortapisas y sin control (tuvieron cierta influencia en los gobiernos conservadores de Margaret Thatcher y Ronald Reagan), que hizo que se pasara por alto (o se le “perdonara”) su anticientificismo ya que en la época de la Guerra Fría cualquier cosa valía si estaba en contra del comunismo… hasta que se les “descubrió”.

Tampoco era muy difícil descubrirlos.

Mienten más que hablan.

Y sus “consejos” condujeron a la debacle económica de finales del mandato de Reagan (los famosos déficits reaganianos que tuvo que arreglar Clinton) y al desmantelamiento del Estado del Bienestar y el atroz aumento del paro en Gran Bretaña (que se puede ver en películas tales como Full Monty).

Bueno, pues como un servidor no acusa a nadie de ser un mentiroso sin pruebas, vamos a estudiar cuán mentirosos son los teóricos de la “escuela austríaca” con un ejemplo en el que veremos por qué esta panda de ultraliberales se niegan a utilizar las Matemáticas, el estudio de la experiencia previa y el método científico: porque no les dan la razón en sus conclusiones y propuestas.

La teoría austríaca del ciclo económico (TACE) a veces llamada “teoría de la resaca“, la clásica, “la de toda la vida”, fue formulada principalmente por estos dos autores economicistas “austríacos”:

Ludwig von Mises (1881 – 1973).

Ludwig von Mises.

Friedrich August Hayek (1899 – 1992).

Friedrich Hayek.

Estos dos son los autores creadores y formuladores básicos de la Teoría Austríaca del Ciclo Económico. Aquí, en este artículo que estoy redactando para vosotros, estoy criticando la TACE SEGÚN LA FORMULARON ELLOS, que fueron sus diseñadores y defensores más influyentes y los que más la dieron a conocer y no otras personas. En el mundo académico de la Economía, cuando los economistas nos referimos a la Teoría Austríaca del Ciclo Económico, nos referimos a la que formularon estos dos hombres, la más importante, conocida e influyente. Reseño esto porque NO ESTOY ANALIZANDO la Teoría Austríaca del Ciclo Económico según Juan Ramón Rallo, Huerta de Soto o Perico de los Palotes (por internet os encontraréis con docenas de variantes de “pues yo pienso que la teoría austríaca es…”). A la porra. Centrémonos en lo que dijeron sus creadores principales. Las variantes de otros autores austríacos, tan falsas O MÁS aún que la creada por estos dos, para otro día.

Y, ahora, veamos qué dijeron estos dos fraudes académicos sobre la Teoría Austríaca del Ciclo Económico.

3. La falsedad del “ciclo de negocio” o “ciclo económico” de la escuela austríaca.

Seguramente sabréis y si no lo sabéis espero que entendáis intuitivamente o podáis percibir al menos que la economía de un país o del mundo… no es estable. Se producen fluctuaciones y cambios perceptibles dentro de ésta en su producción o actividad económica, ya sea a lo largo de meses o años, pero generalmente dentro de procesos de crecimiento económico que llevan mucho tiempo.

Estas fluctuaciones se pueden observar a lo largo del tiempo en forma de periodos de crecimiento muy rápido (“expansión” o “boom”), y periodos de relativo estancamiento e incluso declive de la producción (“contracción económica” o “recesión”). Se suelen medir con el aumento (o disminución) delProducto Interior (o interno) Bruto (PIB).

Estas fluctuaciones (periodos de crecimiento, estancamiento, declive, etc.), reciben el nombre de “ciclos de negocio” o “ciclos económicos”, pero no tienen un patrón periódico que dictamine de manera mecánica o predecible cuándo van a suceder. Los economistas serios niegan incluso que haya un patrón fijo que nos permita asegurar cuándo va a haber una crisis: no es algo regular, ya hablaremos en otros artículos de ello.

Bueno, pues los “austríacos” dicen que ellos sí. Que ellos son más listos que nadie y han logrado encontrar un patrón que logra predecir cuándo se va a producir un alza o una baja de producción económica o una crisis en estos “ciclos de crédito”, que es como les gusta llamarlos a ellos.

Los “austríacos” dicen que los ciclos son consecuencia inevitable del excesivo crecimiento de los créditos bancarios (por eso los llaman “ciclos de crédito”), el cual se ve inherentemente incrementado a su vez por las dañinas e inefectivas políticas de los bancos centrales, los cuales mantienen adrede los tipos de interés demasiado bajos durante demasiado tiempo, lo que causa a su vez un exceso de creación de dinero, el cual se acaba utilizando para especular en burbujas económicas en vez de para ahorrar (los ahorros acaban mermando).

A ver si soy capaz de explicarlo para el que no tenga mucha idea de Economía. Los “austríacos” dicen que la economía nacional sube o baja por culpa de que los bancos centrales prestan mucho dinero a los bancos privados a interés muy bajo. Eso hace que circule mucho dinero bajo la forma de préstamos (los bancos privados conceden alegremente más préstamos a la gente porque ellos lo han conseguido a su vez muy baratos del banco central). Al haber TANTO dinero presente en circulación y de fácil adquisición durante mucho tiempo, la gente se dedica a hacer con ese dinero locuras, y se dedica a comprar mucho y a especular a mansalva en cosas como la burbuja inmobiliaria (comprar casas y venderlas más caras). Cuando esas burbujas revientan, los sectores afectados caen, produciéndose un doloroso proceso de “reequilibrio” hacia los sectores más seguros y fiables.

¿Cómo explotan esas burbujas de mala inversión?

Según los “austríacos”, el ciclo económico se acaba revelando de la siguiente manera: los tipos de interés bajos estimulan a la gente a pedir créditos (cuesta menos pedirlos porque cuesta menos pagarlos de vuelta) a los bancos. Esta solicitud de créditos hace que se cree más dinero.

[Nota: Os recuerdo que cuando uno pide prestado a un banco con nuestro sistema de reserva fraccional, se CREA dinero, ya hablamos de ello aquí yaquí, pero os lo resumo de manera muy, muy simple: cuando uno pide prestado a un banco, no le dan el dinero, el banco resta ese dinero y ya está, sino que el banco le da el dinero al prestatario, y se queda con unas garantías firmadas por él, por el mismo valor, que SIGUEN siendo dinero (se llaman “activos”) y es por eso que el banco no resta ese dinero prestado de su libro de cuentas, el banco sólo gasta (resta) dinero si no obtiene contrapartidas de, al menos, el mismo valor a cambio (nota: un banco no puede prestar dinero hasta el infinito, existen unos límites matemáticos impuestos por el central, etc., el asunto es mucho más complejo, os lo he resumido para vuestra comodidad).]

Según los “austríacos”, tanta presencia de crédito y de dinero creado mediante crédito, no puede durar hasta el infinito, y eso es insostenible. En algún momento, con tanta presencia de dinero es inevitable que:

a) O se acabe la gente que pueda pedir prestado para crear dinero con el que saldar las deudas de los demás, o…

b) …que para obtener más beneficio con el que poder pagar esos créditos de vuelta, los que pidieron prestado acaben por invertir en negocios de mucho riesgo (por ejemplo, casas en el quinto pino, casas alejadas de la línea de costa, casas hechas de malos materiales, comprar pisos pequeñísimos y viejísimos en el centro de la ciudad con la esperanza de venderlos carísimos, etc.). Porque se irán desesperando conforme vean que las inversiones “seguras” generan poco beneficio o menos del que necesitan para pagar de vuelta sus préstamos. Los “austríacos” asumen que se realizarán malas inversiones de manera masiva y que, cuando se demuestren malas, arrastrarán de vuelta con sus pérdidas a todo el sector afectado (principalmente el financiero, el de las inversiones). Es por eso que, a veces, se llama a la Teoría Austríaca del Ciclo Económico, “la teoría de la resaca”, porque sus defensores ponen como símil que las crisis financieras son como los efectos de una resaca tras una borrachera o una juerga descontrolada (la disminución o manipulación de los tipos de interés -la emisión de dinero- por parte de las instituciones financieras reguladoras).

Hablando ya en términos económicos, los partidarios de esta teoría, creen que un periodo sostenido de bajas tasas de interés y de excesiva creación de crédito, acaba por causar un estímulo para pedir prestado al sistema financiero. Esta expansión de crédito causa a su vez una expansión del suministro de dinero, a través del proceso de creación monetaria dentro del sistema de reserva fraccional bancaria. Eso conduce a un boom insostenible de dinero creado mediante préstamos que estimula artificialmente a su vez las inversiones de riesgo para solucionar una tasa de ganancia que es cada vez menor (se gana cada vez menos porque con tanto dinero presente se copan todos los negocios seguros posibles). Una corrección de ese proceso (llamado “crunch crediticio”, “recesión” o “bancarrota”) ocurre cuando el crecimiento exponencial de la creación de crédito no se puede sostener más (o no hay más gente para pedir más préstamos o se gana de beneficio cada vez menos). Cuando eso sucede, el suministro de dinero cae repentina e inesperadamente, lo que hace que todo el mundo vuelva a reposicionar su dinero en cosas seguras o lo ahorren. O que se queden sin dinero porque lo van a perder, claro. Ése es el reequilibrio o “autorregulación de los mercados”, que dictan por su propia naturaleza a dónde debe ir a parar el dinero de las inversiones, sin intervención del Estado ni de los bancos centrales.

Y, ahora, para que veáis que no hay trampa ni cartón, ni “hombre de paja” ni me vengan con que los demás economistas no nos hemos leído ni entendido lo que dicen los austríacos sobre sus teoría de por qué se producen las crisis… vamos a poner lo que ellos mismitos (los autores austríacos Mises y Hayek) dijeron.

1) Palabras textuales de Ludwig von Mises sobre la TACE y la relación entre ciclos económicos y tipos de interés en los créditos (en inglés).

El movimiento de ola que afecta al sistema económico, la recurrencia de periodos de boom que son seguidos por periodos de depresión, es la inevitable consecuencia de los intentos, repetidos una y otra vez, de hacer disminuir el mercado de los tipos de interés a través de la expansión de crédito. No hay forma de evitar el colapso final de un boom que ha sido creado por una expansión de crédito. La alternativa es sólo si la crisis vendrá antes como resultado del abandono de una mayor expansión o más tarde, como una catástrofe total y final del sistema monetario empleado.

Fuente: Von Mises, Ludwig. Human Action, capítulo XX.

A los ojos de susceptibles y demagogos, [la existencia de] el interés es un producto de las siniestras maquinaciones de inmisericordes explotadores. El desprecio de otras eras hacia el interés ha sido revivido por el intervencionismo moderno. [Este desprecio] se aferra al dogma de que es una de las más vitales obligaciones de un buen gobierno el bajar los tipos de interés tanto como sea posible o abolirlos del todo. Todos los gobiernos actuales están fanáticamente comprometidos con una política de dinero fácil.

El boom sólo puede durar tanto como progrese la expansión de crédito a un ritmo siempre acelerado. El boom finaliza tan pronto como no se lanzan al mercado de préstamos más cantidades adicionales de dinero fiduciario. Pero incluso aunque la inflación o la expansión de crédito continuaran sin fin, el boom tampoco duraría eternamente. Encontraría las barreras que previenen una expansión sin límite de circulación de crédito. Se dirigiría haciala quiebra y el colapso del sistema monetario al completo.

Fuente: Von Mises, Ludwig. Human Action, capítulo XX.

2) Palabras textuales de Friedrich Hayek sobre la TACE:

La necesidad de tener una institución así [un banco central] es, sin embargo, enteramente debida a que los bancos comerciales [privados]incurren en deudas redimibles según demanda en una unidad de moneda que sólo otro banco [el central] tiene el único derecho a emitir, lo que crea en la práctica dinero canjeable en términos de otro dinero. De esta forma es como tendremos que considerar que es, de hecho, la causa principal de la inestabilidad del actual sistema financiero, y a través de él, de las amplias fluctuaciones en toda actividad económica. Sin el monopolio para emitir dinero del banco central (o del gobierno) y sin el permisivo suministro que permite la ley, no habría justificación alguna para que los bancos tuvieran que basar su solvencia en la moneda emitida por otra institución. El “sistema de una reserva”, como lo llamó Walter Bagehot es un inseparable acompañamiento del monopolio de emisión pero, sin él, innecesario e indeseable .

Fuente: Hayek, F.A. Prices and Production.

Si el suministro de dinero-capital se incrementa mediante cambios monetarios por encima de [determinada cantidad], el resultado será que el tipo de interés descenderá por debajo del punto de equilibrio y los emprendedores se verán inducidos a emplear una mayor parte de sus recursos a la producción para un distante futuro que se corresponda con el modo en que los consumidores dividan sus ingresos entre ahorro y consumo.

[Nota: Hayek hace referencia al papel distorsionador que, según él, tienen los tipos de interés manejados por el gobierno con respecto a las expectativas de los emprendedores empresariales, quienes toman decisiones equivocadas de producción porque creen que la gente, los consumidores, se irán a comportar de una cierta manera en el futuro debido a la presencia artificial de dinero en el mercado.]

Fuente: Hayek, F.A. Denationalization of Money.

Más claro, agua que baja del monte. Lo dicho: ni trampa ni cartón. La idea austríaca de por qué suceden las crisis financieras ha quedado más que clara.

Bueno…

Qué bonito, qué claro y qué aparentemente cierto, ¿verdad? Después de haber leído todo esto que describen con palabras los “austríacos” ustedes, queridos lectores, seguramente penséis algo así como “¡Caramba! ¡Tiene sentido! ¡Es lógico! ¡Nunca se me habría pasado por la cabeza! ¡Ahora ya sé por qué se producen las crisis cíclicamente!” Y me preguntaréis: “José María, ¿es eso cierto? Porque parece que sí.”

Y una mierda va a ser eso cierto.

Eso es más falso que un amigo de Facebook.

¿Os acordáis de lo que escribí en el apartado anterior sobre la paradoja de Aquiles y la tortuga?

¿A que también parecía cierta al principio?

Pues POR ESO escogí esa demostración empírica de que un enunciado mal planteado con lenguaje escrito/hablado puede conducir a error y a conclusiones erróneas y por eso se utiliza el lenguaje matemático cuando queremos rigor en Economía. Pues LO MISMO sucede con el planteamiento del argumento del ciclo económico “austríaco”.

¿Cómo demostramos que esa argumentación economicista es falsa? De la misma forma que con la paradoja de Aquiles y la tortuga: con el método científico, con el estudio de la realidad física y el estudio de la experiencia previa. Y Matemáticas, muchas Matemáticas. Las mismas que NO utiliza la escuela de Austria, qué curioso, hombre.

Haaaaagamos lo mismo, mismito que con la paradoja de Aquiles y la tortuga.

1º) A lo bruto, vamos a estudiar TODOS y CADA UNO de los periodos en los que el banco central de la economía más poderosa del mundo, la Reserva Federal de Estados Unidos, ha mantenido los tipos de interés bajos en periodos largos desde su creación en 1913, a ver si se corresponden con una crisis subsiguiente.

¿Ha habido quien lo haya hecho?

Sí.

El mismísimo Milton Friedman, “premio Nobel de Economía” (ese premio no se llama así, pero lo llamo así para que lo entendáis) y cabeza visible de los economistas liberales de la escuela de Chicago. Lo hizo DOS veces. Estudió estadísticamente en 1969 todos los periodos anteriores a ese año hasta 1913 (año de la fundación de la “Fed”), y lo recomprobó en 1993, para asegurarse de que en los siguientes años no se producía el ciclo económico de la escuela austríaca.

No se producía.

Los periodos de bajas tasas de interés NO se correspondían con crisis subsiguientes. No hay correlación entre las crisis con el suministro de dinero a bajo interés por parte del banco central.

Los bajos tipos de interés no son, por tanto, los responsables (mejor dicho, responsables únicos o siquiera los mayores responsables) de las crisis de los ciclos económicos. Que un banco central baje los tipos de interés durante periodos largos de tiempo no implica causar una crisis económica segura.

En palabras de Milton Friedman:

La explicación de Hayek y Mises sobre el ciclo de negocio se contradice con la evidencia. Es, según creo, falsa.

El informe completo de la demostración empírica de la falsedad de la teoría del ciclo económico austríaco en: Friedman, Milton. The Monetary Studies of the National Bureau, 44th Annual Report”. The Optimal Quantity of Money and Other Essays. Páginas 261–284.

La revisión que hizo Friedman para recomprobarla hasta 1993 en: Friedman, Milton. The ‘Plucking Model’ of Business Fluctuations Revisited. Economic Inquiry: 171–177.

Más demoledor, IMPOSIBLE.

¿Imposible? Oh, no… Lamentablemente para los seguidores austríacos hay más palabras aún más duras de Friedman hacia la teoría austríaca del ciclo económico.

Creo que la teoría del ciclo de negocios de la escuela austríaca ha hecho al mundo una gran cantidad de daño. Si retrocedes hasta los años treinta, que fue un momento clave, tenías a los austríacos en Londres, a Hayek y a Lionel Robbins, diciendo que teníamos que dejar caer el mundo hasta el mismísimo fondo. Que tenías que dejar que se curara solo. Que no podías hacer nada sobre eso. Que sólo lo empeorarías. Tenías a Rothbard diciendo que era un gran error no dejar que el sistema financiero colapsara. Pienso que al animar a realizar estas políticas de no hacer nada tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos, hiceron auténtico daño.

Fuente: entrevista titulada Mr. Market realizada por Epstein a Milton Friedman en el Barron’s Magazine del 24 de agosto de 1998. La entrevista completa, aquí.

Creo que la honorabilidad del trabajo de Friedman, uno de los economistas más reconocidos, y un liberal él mismo, está más allá de toda duda. Si uno de los suyos afirma que la teoría de los ultraliberales de la escuela austríaca es falsa… ya tiene que ser falsa de cojones. Es como si un político le dice a otro del mismo partido: “macho, te estás pasando de mentiroso”.

Seguramente algún payaso dirá… “eso es una falacia de autoridad, no porque lo dijera Milton Friedman tiene que ser verdad”. El problema, queridos… es que:

a) No es una falacia de autoridad o argumentum ad verecundiam. No me estoy basando en “es verdad porque lo dijo Milton Friedman”, sino EN LO QUE DIJO Milton Friedman: que no hay correlación empíricamente demostrada entre periodos de bajos tipos de interés y crisis subsiguientes. El argumento de Milton Friedman es cierto en sí mismo lo demostrara él o el pescadero de la plaza del pueblo.

b) Lamentablemente para vosotros, lo que demostró Milton Friedman es lo mismo que corroboraron otros muchos economistas (al final del artículo hay muchos más ejemplos).

c) Lamentablemente para vosotros, la ausencia de correlación entre tipos de interés y crisis financieras NO ES EL ÚNICO ARGUMENTO EN CONTRA DEL TACE. ¿Queréis seguir más? Seguid leyendo hasta el final.

Para que veáis más claramente por vosotros mismos lo que demostraron Friedman y prácticamente todos los demás economistas, compárense las crisis/recesiones sufridas por EEUU con los tipos de interés de la Fed… a ver si notáis algo raro.

Fuente: Página oficial de la Reserva Federal de la sucursal St. Louis.

¿Lo notáis? No sigue un patrón, es bastante aleatorio, pero como podéis observar, La Fed tiene los tipos de interés MÁS BAJOS cuando hay crisis (para facilitar la recuperación económica), NO ANTES, como dicen los “austríacos”.

Y, ahora, observad la gráfica de la comparativa entre las evoluciones de los tipos de interés de la Fed y del índice del PIB.

Fuente.

Fijaos en “otra cosa curiosa” del enunciado de la teoría austríaca: como en el caso de la paradoja de Aquiles y la tortuga… NO TE DICEN QUÉ ES UN TIPO DE INTERÉS “BAJO” PARA ELLOS NI CUÁNTO ES UN “PERIODO LARGO” (o sostenido) DE TIEMPO PARA ELLOS. No dan medidas tangibles.

¿Por qué no lo dicen?

Para no “pillarse los dedos”, y dejar la cosa lo más “genérica” y en el aire posible, que abarque el máximo de posibilidades… y para evitar que venga un “listo” a contradecirles mediante la… modelización matemática.

2º) En teoría, la otra manera de (re)comprobación de la teoría, el de la modelización, ya no sería necesario realizarlo, puesto que ya se ha descubierto que no sucede en la realidad. Pero, es que, agarraos…

Los “austríacos”, de hecho… no tienen modelo matemático de su propia teoría del ciclo económico.

Que ya tiene cojones la cosa.

No, no, no… No miento: no tienen modelización matemática de su propia teoría. ¿Por qué no la tienen? Porque saben DE SOBRA que hacer una fórmula matemática de su ciclo económico mostraría a las claras que NO SUCEDE. De hecho, es que no se le podría llamar ni siquiera “ciclo”, ya que esa palabra hace referencia a una repetición regular. Cualquiera podría recomprobar por sí mismo que esa teoría falla de inmediato. Los “austríacos” se callan como putas y esperan que nadie haga como Friedman, que se tomó el trabajazo de comprobar UNA A UNA todas las posibles correspondencias entre los tipos de interés de la Reserva Federal (utilizó los datos oficiales) y las recesiones económicas estadounidenses… desde 1913 hasta 1993. Como nadie va a hacer eso por su cuenta, esperan “a ver si cuelan” su argumento entre el ignorante o incauto.

Pero vamos, que tampoco hace falta ser un genio de las Matemáticas para formular matemáticamente esa teoría por uno mismo. A ver:

En un periodo [t1,t2] (en meses o años, menos de medio año es tontería, a eso no lo llamo yo “un periodo largo”, y menos teniendo en cuenta que cosas como las revisiones de hipotecas son, por ejemplo, a un mínimo de seis meses, normalmente).

-La tasa de tipo de interés de la Fed (o el banco central que sea) debe hallarse en niveles bajos en un margen de TI [0%, x %] La x a gusto del consumidor (los austriacos, de hecho, no llegan a decir cuánto es “bajo” para ellos), dependiendo de lo que uno estime como “bajo” personalmente me decanto por hasta un 7,5% para dar “manga ancha” y más posibilidades a esta “teoría”, aunque hay que tener en cuenta que, dependiendo del periodo de años, un tipo de interés “bajo” sería considerado “alto” otros años.

-Transcurrido [t1,t2] debe apreciarse una caída (una caída significativa, se entiende, que la economía nacional entre en contracción) del índice del PIB con respecto a t1. PIB2 < PIB1

Y a ver si se repite eso siempre (o en la mayoría de casos), por supuestísimo. Porque si no, ni es regular, ni es ciclo, ni hay correlación, ni Cristo que lo fundó.

La Estadística, las Matemáticas… NO le dan la razón a la teoría del ciclo económico de la escuela austríaca. De hecho, es que demuestran prácticamente lo contrario. La hipótesis en la que se sustenta esa teoría se ha demostrado incorrecta (falsa, de hecho), así que tal y como dice el método científico, hay que desecharla, y empezar de cero a formular otra hipótesis. Así que no vengáis diciendo, “austríacos”, que la teoría del ciclo económico (o de crédito) de la escuela de Austria… es válida y vigente.

Porque eso es mentira.

3º) Bueno, pues ahora, toca la tercera parte: la evaluación y explicación del sentido común.

Algunos dirán “pero es que los austríacos consideran que los fenómenos empíricos son continuamente variables, de manera que en los acontecimientos sociales no existen parámetros ni constantes, sino que todos son “variables”, lo cual hace muy difícil, si no imposible, extraer leyes históricas o realizar predicciones”.

PUES ENTONCES QUE NO MIENTAN DICIENDO QUE HAN DESCUBIERTO LAS RAZONES TRAS LOS CICLOS ECONÓMICOS.

Si no hay regularidad o siquiera mayoría de asociación de términos… pues entonces no hay correlación, joder, a ver si aprendemos Matemáticas.

A mí (y a la inmensa mayoría de economistas) es que nos hace una gracia loca: primero tiran la piedra diciendo que han encontrado la causa de los ciclos económicos… y después esconden la mano diciendo que es que eso “no se puede cuantificar, que no es regular”. ¿Vosotros, lectores, veis la CARA TAN DURA de semejante “espantá”? Si tú dices que has descubierto las razones tras las cuales la economía nacional fluctúa (ya sea en ciclos regulares o no), no me vengas DESPUÉS siendo TAN hipócrita y falso de decir que es IMPOSIBLE realizar predicciones o que no es algo regular, porque tal y como TÚ has enunciado, cada vez que el banco central baje los tipos de interés durante un periodo más o menos largo, ¡cataplof!, crisis económica al canto. De hecho, “so” hipócrita, has llamado a TU teoría, “ciclo de crédito según la escuela austríaca”. ¿Veis cómo mienten y cómo se contradicen? Igual que en el enunciado de la paradoja de Aquiles y la tortuga.

Se les ve el plumero pero que bien… y rapidito. Los demás economistas ya los tenemos “calaos”. Desde hace tiempo.

¿Por qué no se produce esa correlación entre bajos tipos de interés y las supuestas crisis subsiguientes que dice la escuela de Austria?

Por la sencilla razón de que esa correlación es FALSA. No existe.

El que haya más dinero disponible o en circulación no implica necesariamente y por cojones que se vaya a emplear mal o a emplear en malas inversiones de manera masiva y generalizada. Como dijo Krugman, eso es asumir que todos los inversores (especialmente los tan amados por los “austríacos” banqueros y empresarios emprendedores) son malvados… o inútiles.

La inmensa mayoría de las veces, el dinero creado por un banco central no se emplea en “dar por culo” o en arriesgarlo a las buenas de Miguel, sino que se emplea en cosas necesarias o inversiones útiles (a pocos les gusta o no les importa “tirar el dinero” o que el banco le embargue las garantías). Hablando mal y pronto… la economía nacional suele absorber casi siempre el dinero creado por el banco central (ya sea a bajo interés… o no)… y, además, un banco central normalmente tiene mecanismos (como su hoja de balances) que le dicen cuándo debe prestar y cuándo debe subir los tipos de interés para frenar la concesión de préstamos si “la cosa se pone malita”.

Ese razonamiento de los “austríacos” es similar al caso del padre que le presta dinero a su hijo para irse a la universidad. El padre es el banco central y el hijo el banco privado o el inversionista particular que ha pedido prestado. El hijo se encuentra con ese dinero… y en vez de irse a la universidad se lo gasta en drogas. Meses después la Policía le entrega al padre su hijo, drogado y con todo el dinero gastado… y resulta que después de haberlo gastado se había dedicado a robar para poder seguir drogándose. La Justicia, obviamente, exige responsabilidades. ¿A quién?

El razonamiento “austríaco” es: la culpa es del padre (el banco central) por prestarle el dinero fácilmente al hijo (el inversor privado). Si no le hubiera prestado, el hijo no se habría drogado.

Sí, ya. Perooo… ¿no os parece, digo sólo que os parece… que la culpa es más bien… del hijo? El padre, como mucho, tendrá la responsabilidad indirecta por no haber vigilado bien a su hijo (que es lo que debe hacer un banco central con un banco privado), pero de ahí a decir que la culpa directa es del padre, va un abismo. Su intención era buena: prestar dinero para un bien de su vástago (el banco central busca fomentar el crecimiento económico de la sociedad). El responsable directo de lo que se hace con el dinero es la persona que lo gasta, no quien lo presta. El que lo presta se limita a prestarlo, no le pone una pistola en el pecho a nadie para que cometa delitos con él o lo invierta mal.

El razonamiento “austríaco” es aberrante ya desde sus mismos inicios. ¿Todos (o la mayoría) acabaremos drogándonos? ¿Nadie iría a la universidad con ese ejemplo?

Otro ejemplo. Es como decir que la culpa de los aumentos de atropellos es de la mayor presencia de vehículos en las carreteras. Obviamente, el que haya más coches presentes (o cuchillos presentes) va a causar más muertes por atropellamiento (y por apuñalamiento). ¡Pero es que eso es obvio! ¡Y la culpa no es de los automóviles o de los cuchillos, sino de quien los utiliza! Los coches no se conducen solos ni los cuchillos apuñalan solos (hombre, alguna excepción rara habrá que no se me ocurre ahora mismo, pero creo que podemos darlas como poco relevantes en términos de probabilidad). Según los “austríacos”, tendríamos que eliminar el dinero (o los automóviles y cuchillos en mi ejemplo) para evitar que se manejara mal.

Como el mismo ex-austríaco Bryan Caplan (que veremos al final del artículo) reseña muy mordazmente en su crítica hacia la TACE:

¿Por qué Rothbard [uno de los autores austríacos] piensa que los hombres de negocio son tan incompetentes a la hora de prevenir la política del gobierno? Él les reconoce el mérito de la previsión del emprendedor empresarial sobre todas las condiciones generadas en el mercado, pero curiosamente les encuentra incapaces de prevenir la política del gobierno o incluso de evitar caer presa de la simple ilusión contable generada por la inflación y la deflación… Debería parecer que la selección natural erradicaría a la gente de negocios con un “punto ciego” tan enorme, especialmente en economías de tipo intervencionista.

Fuente.

Ja, ja, ja, ja…

Volviendo a lo nuestro… ¿y no sería mejor utilizar bien las cosas que “liar la traca” para solucionar un problema “inventado”… y volver a hacer las cosasPEOR que como estamos (lo veremos en párrafos siguientes)?

Porque si se emplea mal el dinero creado por los bancos centrales… ¿qué nos hace suponer que se va a manejar bien el dinero creado por la banca privada (basado en oro), que es lo que proponen los “austríacos” como “solución” al supuesto problema (que ya hemos visto que no es tal) de que los bancos centrales prestan barato causando crisis? El que el billete sea de papel o la moneda de oro no va a ser una diferencia muy relevante a la hora de decidir invertir mal, la verdad sea dicha.

Aparte… ¿de verdad se utiliza tan mal el dinero? ¿De verdad se producen los ciclos económicos por esas causas que dicen los “austríacos”?

Pues no.

Los mal llamados ciclos económicos no son tales. Son simples segmentos temporales. La mayoría de economistas serios saben y se demostró hace tiempo… que no son regulares. Porque todas las crisis y las épocas de abundancia no tienen una única causa en común. Las alzas y bajas en la economía nacional son fruto de una inmensidad atroz de factores de lo más diverso.

Ha habido crisis económicas fruto de las guerras, como en 1953 (posguerra de Corea), crisis causadas por la especulación bursátil como la de 1929, crisis causadas por el aumento repentino del precio un bien de utilidad universal (la del petróleo, de 1973 o la crisis de la patata irlandesa de 1845). Ha habido incluso crisis económicas de gran envergadura por culpa de la especulación con cosas aparentemente absurdas, como las flores: en 1637, los precios de los bulbos de tulipanes en Holanda subieron extraordinariamente en medio de una histeria colectiva antes de volver a caer dramáticamente en lo que se considera como una de las primeras burbujas netamente especulativas de la Historia.

Porque ésa es otra… los “austríacos” se olvidan de que ha habido crisis económicas (financieras y no financieras) ANTES INCLUSO DE LA APARICIÓN DE LOS BANCOS CENTRALES y de sus tipos de interés generales de última instancia. Joder, la Fed se fundó en 1913, y éste es el listado de las crisis financieras en EE.UU.

ANTES de ese año: 1720, 1722, 1792, 1796, 1819, 1825, 1837, 1847, 1857, 1873, 1884, 1890, 1893, 1896, 1901, 1907, 1910.

TRAS esa última crisis, se crea la Reserva Federal (1913), después de lo cual se producen las siguientes crisis: 1929, 1953, 1973, 1987, 1992, 2001, 2007 (la actual).

¡Ahí vaaaaa! ¡Si se producen MENOS crisis financieras por siglo que ANTES de la aparición del banco central (en el siglo XX, cinco crisis contra ¡diez! del siglo XIX)!

¿Sucederá eso en otros países? Veámoslo con el caso de España.

España ha estado en bancarrota en los siguientes años:

– 1557, 1575, 1596, 1607, 1627, 1647 (época del Imperio Español bajo los Austrias).

– 1809, 1820, 1831, 1834, 1851, 1867, 1872, 1882 (el periodo más caótico de las guerras civiles variadas que sufrimos durante el siglo XIX).

Nunca hemos entrado en quiebra durante el siglo XX. Y ya hemos empezado el XXI sin ninguna.

Fuente: informe de la facultad de Económicas de la universidad de Harvard.

El banco central español, aunque nacido como privado en 1782 es prácticamente público desde principios del siglo XX, cuando el Estado fue eliminando a los dueños privados que hasta entonces tenía. Desde 1939 se le considera un banco central moderno, y desde 1962 es totalmente público (estatal).

Fuente: historia del Banco de España.

Los datos hablan por sí solos.

En resumidas cuentas, que eso de que son los bancos centrales los responsables de todas las crisis económicas al favorecer los créditos baratos… es, sencillamente, absurdo… Y mentira, claro. Intentar atribuir a los bancos centrales la culpa de todas las crisis económicas no se lo cree ni el que se inventó la teoría. Por la sencilla razón de que había crisis económicas ANTES de los bancos centrales (también había préstamos ANTES) y había MÁS crisis que después de su aparición. Precisamente PARA ESO se crearon los bancos centrales… para intentar controlar el sistema financiero e intentar evitar en la medida de lo posible la aparición de crisis económicas o atajarlas de la mejor manera posible si se llegan a producir. ¿Lo logran siempre? No, ni de coña, y la prueba es la crisis económica de 2007 que todavía estamos sufriendo. Pero sí es cierto que se producen menos crisis y sus efectos no son TAN devastadores como antes de su aparición (la gente se MORÍA de hambre por las calles de manera masiva con las crisis del siglo XIX). En “algo” hemos salido ganando. Si alguien no está de acuerdo con esas evidencias, sinceramente le digo que por mí se puede ir a tomar mucho “por culo” por mentiroso.

Ya he hablado sobre los bancos centrales y la Reserva Federal de sobras, aquí, lo que son, lo que hacen y para qué sirven.

Inciso sobre los bancos centrales (I).

Inciso sobre los bancos centrales (II).

Nota 1: no estoy de acuerdo con muchas de las cosas que hacen los bancos centrales pero considero probado que estamos mejor con ellos que en manos exclusivas de la banca privada (véase si no, más arriba, lo que sucedido a lo largo de la Historia). El que piense lo contrario no goza de mi estima… ni de la calificación de “persona inteligente.”

Nota 2: otra cosa, muy importante y notada por prácticamente todos los demás economistas, es que esta “teoría austríaca” no explica por qué las crisis generales se llevan por delante y de sopetón a todos los sectores económicos a la vez, causando un desempleo generalizado en todoslos sectores cuando según esta “teoría austríaca”, se contradice a sí misma ya que como ha sido descrita, caerían sólo los sectores afectados pero otros se deberían ver beneficiados de esta caída y el desempleo no sólo no debería afectarles sino disminuir. ¿Recordáis? La economía “se recompondría a sí misma” y la gente se centraría en las “inversiones seguras”, esto es, en comprar cosas como los bienes de consumo (ropa, alimentos), haciendo que la producción de esos sectores aumentara. Al final del artículo, diversos economistas revelan este fallo con más profundidad.

4. ¿Por qué los “austríacos” se han inventado esta teoría del ciclo económico?

Porque son ultraliberales y como liberales radicales que son ODIAN todo lo que sea Estado y control sobre la economía, porque no les deja manejar su dinero como a ellos les da la gana. Los bancos centrales son uno de los instrumentos más rígidos de control sobre la economía nacional, especialmente en lo referente a la concesión de préstamos. Y eso, los liberales del laissez-faire (“dejadnos hacer”) no lo pueden soportar. Obviamente, esta corriente de pensamiento economicista es seguida por gente con MUCHO dinero, en líneas generales, faltaría más. Los bancos centrales les “estorban” (los privados no, qué curioso) y son malos malísimos y los responsables de todas las crisis económicas y hay que quitarlos ya, ya, pero que ya, cuanto antes mejor… y dejar que cada uno maneje su dinero como mejor le plazca, y que sea la sociedad la que le pida prestado a los bancos privados. Uy, qué sospechosoooooo…

Según ellos, deberíamos volver al siglo XIX, al modelo financiero y bancario de antes de la aparición de los bancos centrales estatales, fuertes e independientes. Quieren volver a la producción PRIVADA de dinero… y que ese dinero no esté producido ni creado por el banco central, por supuesto. Para ello hay que volver a utilizar un dinero neutro que todo el mundo considere válido y que no sea producido por nadie. Según ellos hay que volver a utilizar la moneda de oro (o plata, o sistemas de respaldo íntegro con oro, etc.). Las desventajas de volver a utilizar el oro como moneda, aquí.

Ejem… Pues anda que no hay que liar nada para resolver el supuesto problema… que no existe.

“Y tooooodo ello tan sólo para eliminar los bancos centrales que son malos malísimos y que producen todas las crisis económicas y financieras y pánicos bancarios, cosas que como hemos estudiado NO sucedían en su bienamado siglo XIX donde la que mandaba era la banca privada. Porque no sucedían, ¿verdad que noooo? Ni mucho menos, qué va, qué va.”

Las comillas son irónicas. Advierto por si acaso.

¿Tienen motivos o causas pragmáticas para solicitar esa vuelta a algo evidentemente peor que lo que tenemos ahora? Por supuesto que no… y como no pueden demostrar eso mediante:

-El método científico (uso de las Matemáticas y de su formulación).

-El estudio de la experiencia previa.

-El estudio de la realidad física…

…pues rechazan todo eso, y te dicen que lo que sirve es… ¡lo que ellos digan!

Yo no sé lo que pensarán mis lectores, pero a mí personalmente eso me parece una salvajada y una brutalidad (amén de una caradura gigantesca) de padre y señor mío, vaya.

Ya estudiaremos en artículos posteriores qué es lo que proponen los “austríacos” como “alternativa” al método científico (la “praxeología”), el estudio directo y apriorístico de la realidad (¡ahí llevas!) y la realización de conclusiones PREVIAS al estudio y el rebuscamiento de sólo los datos que corroboren esa conclusión previa (ahí, con dos cojones).

Ustedes, queridos lectores… ¿por qué se creen que se considera a la escuela de Austria “la homeopatía de la Economía”? ¿Por gusto? ¿Por descalificarla gratuitamente? ¿Porque le cae mal a quien les está escribiendo sobre Economía? No, hijos míos, no… Se la considera una mierda porque ES una mierda. Y no se nos puede olvidar… nos lo recuerdan continuamente.

Señores… ésta es la razón principal de por qué siempre parezco TAN enfadado con los seguidores ultraliberales de la escuela de Austria. Una vez que tus argumentos se han demostrado irrefutablemente falsos… no admito que sigas dándolos como válidos. Eso entra ya en el fanatismo religioso. A ver, por mucho que yo PIENSE o CREA en algo como, por ejemplo, que puedo lanzar el monte Everest contra el Océano Índico… por mucho que lo piense o lo crea… eso no va a suceder. No por creer en que algo sucede o va a suceder… sucede ese algo por cojones.

El vaso de agua del clásico ejemplo de Filosofía podrá estar medio lleno o medio vacío… eso es relativo según quién observe el vaso, cierto. Pero que hay un vaso y que hay agua en él no lo discute ni Dios. Ahí no hay relativismo que valga. El que niegue eso… MIENTE, con intención o sin ella, pero miente, porque no se atiene a la realidad.

Es que eso es una cosa “muy de” esta gente: creen que la opinión y la creencia van por delante de la evidencia. Es por eso que son tan relativistas y tan anticientíficos, y por qué son rechazados por la comunidad académica y científica en general… y por qué te encuentras sus argumentos en pseudodocumentales conspiracionistas “interneteros” como Zeitgeist, the Movie y Money As Debt… donde el relativismo, la mentira y la ausencia de método científico campan a sus anchas. Obviamente, los mentirosos y los conspiranoicos se juntan entre ellos.

En mi facultad mis profesores decían de los “austríacos” que “estaban locos”. Yo voy un paso más allá.

¿Está afirmando José María Gallardo que los seguidores de la escuela austríaca mienten?

Sí.

Mucho cuidado: queriendo o sin querer, pero mienten.

Y me inclino más por el “queriendo”, porque ya hemos visto que tienen un interés en hacerlo. Nadie se pone a decir semejante sarta de despropósitos si no es para obtener algo a cambio. Ese “algo” es intentar convencer de que no se necesita el Estado, de que estaríamos mejor en la ley de la selva, que cada uno se valiera por sí mismo, de que los ricos tienen derecho a manejar su dinero como les dé la gana (dan igual las consecuencias, “ya se regularán los mercados ellos solos”), que los impuestos no deberían existir (ni los servicios sociales, por supuesto), etc. Y con tal de defender su interés y sus ideas, llegan al paroxismo de la negación de la evidencia.

Lo siento muchísimo. Pero por ahí no paso. Permitir eso es ya lo último de lo último, vaya. Soy una persona extremadamente científica, lógica y que utiliza el sentido común en todo lo que hace, así que esas “cosas” de la escuela austríaca, de los conspiranoicos y de aquellos que rechazan el método científico o directamente la percepción de la realidad… me tocan los cojones pero que bien tocados. No admito que cuando algo se prueba falso con una evidencia total e irrefutable, la persona que antes creía eso… se lo siga creyendo.

No, no lo admito.

Porque entonces, esa persona sale del simple “esa persona estaba equivocada” para entrar en “está mintiendo conscientemente”.

En el caso de la teoría del ciclo económico de la escuela austríaca… no hay su amado relativismo que valga. O se produce o no se produce la correlación entre periodos largos de tipos de interés bajos y alzas y bajas de la producción económica.

No hay más, señores, no hay más.

Bueno, para ser exactos sí que hay más… Más críticas, se entiende.

5. Críticas hacia el ciclo de la escuela austríaca en el seno de la comunidad científica económica.

¿Os creíais que toda esta crítica que le estoy haciendo a la escuela de Austria me la estoy inventando? No, guapos, no… Hace AÑOS que la comunidad científica de economistas (los economistas serios) demostraron la tontería que es todo esto del “ciclo económico de la escuela de Austria”. Yo lo único que he hecho ha sido “traducirla” a un lenguaje comprensible para un profano en Economía (pero vaya, que cualquiera con dos dedos de frente, a nada que investigue se va a dar cuenta por él mismo de que es falsa, que no es muy difícil).

Ya hemos visto que Milton Friedman le dio el mazazo definitivo con su investigación pormenorizada de los tipos de interés de la Fed (y otros tipos de interés) a ver si daba con la correlación con las crisis. Pero no fue el único. Prácticamente todos los economistas de todas las corrientes de pensamiento económico (muchos de ellos conservadores e incluso libertarians) se han carcajeado pero que bien a gusto de esta teoría “austríaca”.

Os dejo con unos cuantos ejemplos de entre los centenares que os podríes encontrar en el mundo académico de la Economía:

1) Gordon Tullock, profesor de política económica, empresario y abogado. Un pragmático de la Economía (no pertenece a ninguna “escuela” y no le conocía como autor hasta que realicé este artículo: es un hombre muy irónico, más un hombre de negocios que un ratón de biblioteca economista):

Unos ejemplos de citas a su crítica contra la teoría del ciclo económico de la escuela de Austria:

El segundo defecto que le encuentro a Rothbard [Nota: uno de los autores “austríacos” que elaboró la teoría del ciclo de crédito de la escuela austríaca] tiene que ver con su aparente creencia de que la gente de negocios nunca aprende. Uno podría pensar que la gente de negocios se puede equivocar un par de veces en los primeros giros del ciclo de Rothbard y que no anticiparían que una tasa de interés bajo acabará por subir más tarde. Que continúen siempre siendo incapaces de figurarse eso, sin embargo, parece bastante improbable. Normalmente, Rothbard y otros austríacos aseguran que los emprendedores están bien informados y realizan buenos juicios.[…]

El tercer defecto que le atribuyo trata de la aparente creencia de Rothbard de que las depresiones y los booms son cíclicos. Existen análisis estadísticos que detectarían esos ciclos si existieran y eso es lo que se ha aplicado a los datos históricos. El resultado de estos análisis muestra más un camino aleatorio que un ciclo. Ya que Rothbard enfatiza como uno de los puntos fuertes de su teoría el que explica el ciclo natural de depresiones y booms, esta revelación estadística debería parecerle de la mayor importancia.

Pero esto son minucias y no mi objeción principal. Mi objeción principal, poniéndola de forma bastante contundente, es que si el proceso que Rothbard describiera de verdad lo que sucede, debería haber continuamente multitud de bancarrotas corporativas y gente de negocios saltando por las ventanas de sus oficinas, y sólo habría como consecuencia un poco de desempleo temporal.

Fuente (la traducción desde el inglés es mía).

Tullock, que es un tipo bastante sensato, como podréis haber leído, ha señalado un dato importantísimo y que ni los austríacos ni otros radicales de la Economía se paran a señalar…

El tercer defecto que le atribuyo trata de la aparente creencia de Rothbard de que las depresiones y los booms son cíclicos.Existen análisis estadísticos que detectarían esos ciclos si existieran

Por internet y por otros sitios de más que dudosa seriedad a la hora de efectuar análisis económicos… se empeñan en buscar las posibles relaciones entre crisis económicas con los más variopintos motivos: con los tipos de interés, con la llegada al poder en determinados países de un partido de izquierdas o de derechas, con las fluctuaciones de la menstruación femenina, hay incluso grupos de inversores que reacionan las crisis con los movimientos de los astros.

Que no os engañen: no hay correlación ni regularidad. Si la hubiera, ya la habríamos descubierto. Hay decenas de millones de personas buscándolas continuamente desde hace siglos, ya que sería la llave para ganar una pasta inmensa (o salvarse de antemano). Eso de buscar correlaciones entre las diferentes crisis económicas con sucesos o fenómenos concretos y regulares específicos se abandonó hace años en el estudio serio de la Economía como se abandonó la búsqueda del Santo Grial.

Cualquiera que os venga con que ha descubierto la correlación entre crisis económicas con lo que sea, MIENTE (un guiño a Juan Ramón Rallo).

Por mucho que algunos se empeñen en buscarle tres pies al gato, no existen correlaciones demostradas entre las crisis económicas y financieras… con una causa específica. Esto es, no suceden por ciclos regularmente ni previsiblemente.

Nanay de la China.

Por ponerlo más claramente expuesto: da igual cuál correlación busquen los austríacos, marxistas, cartistas, o quien coño quieran. Si de verdad existiera esa correlación que señalan en cada una de sus diferentes teorías…

…LA ESTADÍSTICA PODRÍA DEMOSTRARLA.

Es por eso que cuando los demás economistas pedimos a cualquiera que nos venga con “¡Eh! ¡Yo sí sé a qué se deben regularmente las crisis económicas!”, que modelice matemáticamente ese “descubrimiento”. Para que podamos comprobar si de verdad sucede esa correlación regularmente y sin fallos como él asegura.

Todavía estamos esperando.

Algunos, como los austríacos, ni se molestan en formular matemáticamente: saben de sobra que ello demostraría que su correlación (cualquiera: bajos tipos de interés, “descalce de plazos”, etc.), no sucede. Y es por eso que los economistas notamos que los austríacos “no utilizan matemáticas”… no que no las utilicen para NADA, sino que no utilizan modelización… y que las matemáticas que utilizan (si es que llegan a utilizarlas, porque recordemos que los austríacos le niegan a las matemáticas validez como herramienta de análisis de la realidad) ESTÁN FALSEADAS. Aquí, una explicación de Hazlitt de pura vergüenza, como ejemplo.

La Economía como ciencia demostró hace la tira de años (y continúa recomprobándolo año tras año) que no existe una única causa de una crisis económico-financiera. Son multitud de factores o “motivos” los que influyen en su aparición. Sí se ha demostrado, no obstante, la presencia de alguna característica común. ¿Quieren saber más? Pues sigan leyendo.

2) Bryan Caplan, profesor de Economía titulado por Princeton y aun a pesar de ser libertario o libertariano (miembro de la rama política de la escuela austríaca), se convirtió en uno de los más feroces críticos de los “austríacos” tras estudiar Economía científica.

Unos ejemplos de su crítica a la teoría del ciclo económico de la escuela austríaca:

¿Dónde emerge el desacuerdo [con la teoría “austríaca” de crecimiento económico]? Lo que yo niego es que las inversiones artificialmente estimuladas tengan tendencia alguna a convertirse en “malinversiones”. […] La objeción es simple: dado que los tipos de interés están artificial e insosteniblemente bajos, ¿por qué cualquier hombre de negocios haría sus cálculos de obtención de beneficio basándose en que los tipos de interés se mantendrán indefinidamente bajos? No, lo que sucedería es que los emprendedores se darían cuenta de que los tipos de interés son sólo temporalmente bajos, y tendrán eso en cuenta.

Hablando claro, los austríacos están asumiendo que los emprendedores tienen extrañas e irracionales expectativas. De hecho, Rothbard cita esto expresamente: “los emprendedores están entrenados para estimar los cambios y evitar errores. Pueden manejar fluctuaciones irregulares […]

La teoría austriaca también sufre de inconsistencias internas. Si, como dice esa teoría austríaca, las preferencias iniciales de consumo/inversión “se recomponen a sí mismas”, ¿por qué las industrias de bienes consumibles no disfrutan de un alza gigantesca durante depresiones duraderas? Después de todo, si los precios de los bienes de capital son demasiado elevados, ¿no están demasiado bajos los precios de los bienes de consumo? […] La teoría austríaca predice un declive del empleo en algunos sectores, pero un incremento en otros; así que no hace nada por explicar por qué el desempleo es alto durante las “alzas” y bajo durante las “bajas”.

Fuente.

3) Y, por supuesto, Paul Krugman, azote de neoliberales y demás gentes de mal vivir. Progresista y neokeynesiano. “Premio Nobel de Economía” de 2008, y un “cachondo mental”:

Una anécdota:

Hace unas semanas, un periodista dedicó una parte sustancial de un artículo que realizó sobre un servidor a mi fallo en no prestar la atención debida a la “teoría austríaca” del ciclo de negocio –una teoría que considero tan digna de un estudio serio como la teoría del flogisto sobre el fuego. Oh, bien.

Ja, ja, ja…

Y unos ejemplos y citas de su crítica a la teoría del ciclo económico de la escuela de Austria. Las comillas, negritas y subrayados son míos:

Esta “teoría de la resaca” es perversamente seductora –no porque ofrezca un camino fácil para salir, sino porque no lo ofrece. Convierte los meneos de nuestras gráficas en una representación teatral sobre la moral, un cuento sobre el orgullo y la caída. Y ofrece a sus adherentes el placer especial de dispensar un doloroso consejo con una clara conciencia, seguros en la creencia de que no son gente sin corazón, sino que están meramente practicando el “amor severo”. Poderosas como puedan parecer estas seducciones, deben ser resistidas –porque la “teoría de la resaca” está desastrosamente equivocada. Las recesiones no son necesariamente la consecuencia de las expansiones.

[…]

La “teoría de la resaca” puede hacer verdadero daño. Esos puntos de vista “liquidacionistas” jugaron un importante papel en la difusión de la Gran Depresión –con teóricos “austríacos” tales como Friedrich von Hayek y Joseph Schumpeter argumentando sin descanso en lo más profundo de aquella depresión, contra cualquier intento de restaurar cualquier tipo de “frágil” prosperidad expandiendo el crédito y el suministro de dinero. Y estos mismos puntos de vista están contribuyendo en su medida a inhibir la recuperación de las deprimidas economías mundiales en este mismo y preciso momento.

[…]

Y, de hecho, la llave a la revolución keynesiana en el pensamiento económico –una revolución que convirtió a la “teoría de la resaca” en general y a la teoría austríaca en particular en algo tan obsoleto como los epiciclos fue que John Maynard Keynes se dio cuenta de que la cuestión crucial era no por qué la demanda de inversión caía a veces, sino por qué tales caídas causaban que toda la economía cayera.

[…]

Aquí está el problema: como un problema de simple aritmética, el gasto total en una economía es necesariamente igual al ingreso total (toda venta es también una adquisición, y viceversa). Así que si la gente decide gastar menos en bienes de inversión, ¿no significaría eso que deberían decidir gastar más en bienes de consumo -ello implicaría que toda caída de inversión debería estar siempre acompañada de su correspondiente alza en consumo? Y si eso sucede, ¿por qué debería haber un incremento del desempleo?

[Nota: Krugman, como Caplan y Tullock, se refiere a que si los booms o expansiones generan un aumento del empleo sólo o principalmente en los sectores afectados, ¿por qué cuando hay una recesión se ven afectados todos los sectores masivamente en cuanto a desempleo? ¿No debería haber una recolocación hacia los nuevos sectores favorecidos por las bajadas de precios de una recesión, tal y como dicen los “austríacos”? La “teoría austríaca”, que predica el reequilibrio propio de la autorregulación del mercado no explica esa inconsistencia interna, sobre la cual “pasan de puntillas” porque si no, se vería a las claras que el tan cacareado proceso de “reequilibrio de los mercados” de los “austríacos” no sucede. No tal y como lo explican ellos. Tras una crisis y en una recesión prolongadas, los parados de los sectores afectados no se resitúan en “sectores seguros”, ni mucho menos lo hacen rápidamente. Lo normal es que sigan parados mientras dure la recesión. Tras una crisis, lo que sucede es que aumenta el desempleo total, no sólo el de los sectores afectados por el boom anterior (mientras que en un boom sólo aumenta el empleo en los sectores afectados). Krugman continúa diciendo que para salir de esa situación hay que intervenir porque dejándola sola, puede continuar así muchísimo tiempo (caso de la Gran Depresión).]

[…]

Como a menudo sucede en Economía (o, ya puestos, en cualquier desafío intelectual), la explicación de cómo suceden las crisis, aunque sea una explicación lograda sólo tras un viaje intelectual épico, resulta ser de los más simple. Una recesión sucede cuando, por cualquierrazón, una gran parte del sector privado intenta aumentar sus reservas de dinero líquido a la vez. Aun a pesar de toda su simplicidad, la visión de que una recesión tiene por causa un exceso de demanda de dinero hace de la teoría de la resaca un sinsentido. Porque si el problema es que la gente quiere colectivamente mantener más dinero del que hay en circulación, ¿por qué no simplemente incrementar el suministro de dinero?

[Nota 1: pues los “austríacos” se oponen a eso, que es la solución decente a una crisis económica: abrir la mano y gastar para reactivar la economía. Los “austríacos” piensan que lo que hay que hacer cuando estamos en una recesión… es cerrar el grifo, que los bancos no presten y que se joda el que necesite pedir prestado, que ya se regulará solo el mercado, se lleve por delante a quien se tenga que llevar.

Nota 2: ahora ya sabéis por qué los economistas serios abandonaron hace tiempo la búsqueda de la correlación de una crisis económica con un algo específico: desde Keynes sabemos que los motivos de que aparezca una crisis pueden ser… cualquier cosa: una plaga, una bajada o subida de tipos de interés, un cambio climático, una guerra, un terremoto, una especulación bursátil masiva, un desfalco o bancarrota gubernamental o que un gobernante se levantara con el día tonto y decidiera cambiar la moneda del país. Lo importante no es buscar el motivo regular de la aparición cíclica de una crisis PORQUE NO EXISTE… lo importante es que, ahora, sabemos que TODAS las crisis económicas tienen como característica común que gran parte de la población, de los mercados, quiere tener más dinero a la vez y “de sopetón”… que circulante (moneda de oro, saco de trigo, billete o anotación contable). Ése… es el problema. Tan simple y tan sencillo de entender como eso.]

Fuente.

Krugman… no sabes cuánto te aprecio. Eres el Keynes de nuestra era.

Bueno, no os mareo más, sólo me queda dar… un consejo. No os preocupéis, que va a ser gratis:

Cuando os encontréis con alguien (como los conspiranoicos o los partidarios de la escuela austríaca) que os diga que “el método científico o las Matemáticas no tienen validez (o no sirven)”… id sacando la tranca para aporrearles.

Hasta la próxima.

SELECCIÓN DE TEXTOS DEL AUTOR:

José María Gallardo

En chemazdamundi.wordpress.com

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