LA ESCUELA DE AUSTRIA CONTRASTADA y 4

promokhudes

1. Trasfondo de la historia.

Recibí este comentario a nombre de un tal “Benito Gómez Sanz”:Hola Chema, que tal?

He leído en alguno de estos artículos tuyos que te gusta Steven Pinker, a ver qué te parece esto que he encontrado por ahí:

  • “”Hayek posited spontaneous order in the brain arising out of distributed networks of simple units (neurons) exchanging local signals. Hayek was way ahead of his time in pushing this idea. It became popular in cognitive science, beginning in the mid-1980s, under the names `connectionism’ and `parallel distributed processing.’ Remarkably, Hayek is never cited.” Firmado: Steven Pinker.

Supongo que ese descubrimiento de Hayek (sin matemáticas ni nada, oiga), reconocido por el mismísimo Sr. Pinker, era una cosa facilona y que seguramente vd. mismo “habría llegado a él tarde o temprano”.

De todos modos, ya que el Sr. Hayek se le adelantó, siempre puede vd. traducírnoslo a lenguaje matemático, para que lo entendamos mejor.De nada.

Perdonad que me seque un momentín las lágrimas de la risa… Aparte de las faltas ortográficas que nos dispensa este imbécil, nos envía un claro mensaje de apoyo o, digámoslo así, “defensa” de la escuela austríaca. Él aseguró posteriormente que la escuela austríaca ni le va ni le viene (claro, claro), pero es objetivamente obvio y visible que, como mínimo, está aportando “algo” en defensa de esa escuela.

De destrozar esa “argumentación” (esa cita y los “argumentos” que contiene) va a ir este artículo para vuestro goce y disfrute, lectores. Traducción de la cita para el que no sepa inglés:

  • Hayek propuso un orden espontáneo en el cerebro que surgía a partir de redes distribuidas de unidades simples (neuronas) que intercambiaran señales locales. Hayek estaba adelantado a su tiempo al proponer esta idea. Se ha vuelto muy popular en la ciencia cognitiva, que comenzó a partir de mediados de los años ochenta, bajo los nombre de “conexionismo” y “procesamiento distribuido (en) paralelo”. Es de notar que nunca se cita a Hayek. Firmado: Steven Pinker.

Espero que todos sepáis a estas alturas, que llevo analizando y criticando desde hace algún tiempo, a la ultraliberal escuela austríaca en este blog que estáis leyendo ahora mismo.

Para el que no lo sepa, le resumiré que la escuela austríaca es una escuela de pensamiento ultraliberal, una de las que aportaron gran parte de contenido académico a lo que se conoce popularmente como “neoliberalismo”. Esta “escuela” es muy conocida dentro del ámbito académico y científico de la Economía… como un auténtico fraude. De hecho, muchos (la inmensa mayoría) de sus autores, no le conceden validez… ¡al método científico! Y se niegan en redondo a darle validez tampoco a las Matemáticas, la Estadística o el simple estudio del devenir histórico o la experiencia previa. Como vosotros comprenderéis, eso es una absoluta chifladura y es por ello que la escuela austríaca está dada de lado por el mundo científico, el cual se prodiga mucho en chistes, chanzas y bromas hacia esta escuela por la simple y sencilla razón de que sus miembros constituyen una verdadera casa de locos. Para que os hagáis una idea un poco más clara, a esta escuela austríaca se la considera en Economía de igual manera que a la homeopatía en Medicina: pseudociencia (más bien, anticiencia), charlatanería… un fraude evidente.

Pero eso no es muy conocido fuera del ámbito académico y es por ello que inicié, como economista que soy, una crítica pormenorizada a la susodicha escuela austríaca en cuanto empecé a observar que estaba obteniendo nuevos “fans” y “defensores” fuera de ese ámbito académico, donde ya se la conoce y de sobra por lo falsa que es. Ese “fuera” es, por supuesto, internet. ¿Dónde si no?

Era más que de esperar que al iniciar esa crítica, se fueran presentando por este humilde blog, algunos de sus defensores para intentar defender esa escuela o, como mínimo, intentar desacreditar a mi persona en vista de que no podían contrarrestar ni refutar mis argumentos. Cuando vieron que no podían contra mis argumentos demostrando la falsedad del ciclo de negocio austríaco o la chapuza anticientífica en el descubrimiento de la utilidad marginal que hicieron los autores “austríacos”, algunos de estos defensores intentaron criticarme por cualquier lado que pudieron.

Uno de estos lados fue el traerme esta “cita de autoridad” de Steven Pinker sobre Friedrich Hayek. Vamos a hablar de estas dos personas (bueno, persona es Pinker, Hayek es de todo menos “persona”).

1.1. ¿Quién es Friedrich Hayek?

Es uno de los principales autores de la escuela austríaca. Un ultraliberal a macha y martillo, y uno de los autores en los que más se apoya el mundo de lo liberal para defender sus postulados.

Resumiendo: Friedrich Hayek (1899-1992) es el “gurú” o “santo patrón” de los ultraliberales y ultracapitalistas de gran parte del siglo XX. Se le cita como economista pero en realidad y así lo estudié en la facultad, se le tiene más como un filósofo o pensador político. Porque sus “aportaciones” son ideológicas, no son científicas (como así estudié a Karl Marx: tiene aportaciones económicas pero él tampoco fue exactamente un economista sino más bien un filósofo, un pensador político). Ese hombre, Hayek, personifica los ideales económicos y políticos más “ultras” de un cierto espectro ideológico liberal y conservador. Que le siguen muchos ultraliberales y gentes de derechas, hablando claro.

Hayek fue un gran defensor del liberalismo clásico, del capitalismo laissez-faire, del libre mercado, de la privatización, y de la disminución del papel del Estado, etc. Y un detalle, muy, muy pero que muy importante: fue uno de los mayores enemigos del comunismo del siglo XX. Del comunismo… y del socialismo, se entiende. Para este tipo y toda la gente que le seguía, todo lo que oliera a “izquierda” era el demonio personificado, y se dedicó a combatirlo con una gran fiereza toda su vida. Fue debido a esta trayectoria política e intelectual, a esa combatividad y al hecho de que le concedieron en 1974 el Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel a Gunnar Myrdal (y para compensar con el alcance económico del que siempre disfrutó Kenneth Galbraith, anteriormente)… que el cada vez más influyente público conservador americano hizo muchísima presión para que se le concediera también el mal llamado “Nobel de Economía” a Hayek porque en EEUU (y, en menor medida, Gran Bretaña), se percibía que el mundo académico de la Economía premiaba en demasía a los autores “socialistas” (más bien lo que en el mundo anglosajón llaman “socialistas”, vaya) y dejaba de lado a los “de derechas”. El mismo Hayek reconoció que le concedieron el Nobel de Economía por presiones políticas para “compensar”.

No fue el único premio que se le concedió. Margaret Thatcher, admiradora personal de Hayek, convenció a la reina de Inglaterra para que lo hiciera par de la Orden de los Compañeros de Honor y George Bush (padre) le concedió la Presidential Medal of Freedom… así como Augusto Pinochet le concedió un puesto de honor en el Centro de Estudios Públicos. Id tomando nota de quiénes, cómo y por qué premiaron a F. Hayek: gentes y políticos de derechas, casi siempre por presión, por su trayectoria política e ideológica y no por sus aportaciones científicas (que no las tiene).

Su obra más famosa (continuamente citada por sus “fans”) es The Road to Serfdom (Camino de servidumbre, en castellano), una crítica contra el socialismo al que identifica con el totalitarismo.

En un principio, iba a hablar más detenidamente sobre él en artículos posteriores, porque si estáis siguiendo mis artículos, habréis observado que estoy siguiendo un orden cronológico en el análisis y crítica de la escuela austríaca, y Hayek entra en una época muy posterior a la que estoy tratando todavía (siglo XIX). Pero he decidido realizar este artículo a petición de mi mujer, Isabel Guzmán, porque fue partícipe de la conversación con el mendrugo que trajo la cita y se quedó tan estupefacta con la tontería del individuo, que me ha pedido que lo redacte y así aproveche la investigación que realicé al respecto.

1.2. ¿Quién es Steven Pinker?

Pues hasta que “Benito Gómez Sanz” no me trajo este tema… yo no tenía ni puta idea de quién cojones era ese señor.

Volvamos a leer el inicio del mensaje de este chiflado:

Hola Chema, que tal?

He leído en alguno de estos artículos tuyos que te gusta Steven Pinker,

a ver qué te parece esto que he encontrado por ahí:

Lo primero que hice al leer eso fue preguntarme a mí mismo… “¿Y quién coño es Steven Pinker? Porque yo no le conozco de nada”. Es más, según parecía por las palabras de Benito Gómez, yo ya había hablado de Steven Pinker en mis artículos… ¡y que yo era un admirador suyo! ¡Que me gustaba mucho, decía el tipo éste!

¡Anda, coño! ¡Y yo mismo sin enterarme! ¡Este Benito Gómez, además de telépata, debía de ser futurólogo!

Obviamente, lo primerito que hice fue buscar si se me habían cruzado los cables en algún momento, y yo había citado a este individuo en alguno de mis artículos sin haberlo consultado y leído anteriormente como es mi sanísima y lógica costumbre (y la que deberíais tener vosotros: comprobar antes de citar).

Y busqué, y busqué… y nada encontré. En ninguno de mis artículos había yo siquiera mencionado a Steven Pinker o a su obra. “¿De dónde habrá sacado este subnormal que yo conozco a Pinker y que me gusta su obra?”, me pregunté. Y, siguiendo un proceso de deducción digno de Sherlock Holmes, indagué de la siguiente forma: “No conozco al tal Pinker éste y dado que, como economista, me he estudiado a la mayoría de los autores economistas de la Historia, eso quiere decir que el tal Pinker no es economista, a buen seguro”. Efectivamente, Steven Pinker resultó ser un psicólogo, tal y como averigüé a través de las biografías de internet. Ya sabiendo eso, deduje que no había sido YO quien hubiera mencionado a Steven Pinker en mi blog si es que siquiera se llegó a mencionar. Cruzando referencias en cierto buscador de internet con mi blog, salió el resultado que yo más me esperaba.

Fue Daniel García (McManus), mi habitual experto en Sociología (de hecho, es estudiante de Sociología), quien me había hecho una recomendación deuno de los libros de Steven Pinker en un comentario que me hizo hace años:

¡Anda, si eso lo leí hace poco! Y me acordé también del bueno de Chema. Admiremos la sutil ironía de Galbraith, una joya imperdible. Sí, he empezado ya con su Introducción aunque voy a paso lento (estoy devorando la Tabla Rasa de Steven Pinker, un grandísimo libro sobre psicología cognitiva que, desgraciadamente, está siendo “apropiado” por algunos liberales con el propósito de decir indirectamente “Ja-ja-ja, izquierda perdedora”, cuando ES MÁS BIEN UN LIBRO CIENTÍFICO en donde aprendes mucho y rápido sobre psicología y biología. Me hice con el “tocho” (que se devora rápidamente pues está escrito en una prosa sencilla y agradable, fácil de comprender para cualquier estudiante medio de Bachillerato).

Cuando queráis, lectores, os podéis echar a reír toooodo lo que queráis.

Como habréis podido comprobar, estas meteduras de pata le pasan a quien viene no con ánimo de aportar, sino de criticar como sea. Que, al criticar como sea, “meten la gamba” pero que bien. Hasta el punto en que, directamente, mienten y se inventan las cosas. ¿Así que YO era un admirador de Steven Pinker y había hablado de él en MIS artículos, no?

Anda, anda… que has quedado en el más absoluto de los ridículos, Benito Gómez Sanz. Además de mentiroso y mal lector, payaso.

Bueno, ya con eso quedaba totalmente destrozada, ¡y nada más empezar! la “argumentación” de Benito Gómez, puesto que había comenzadomintiendo, y de forma descarada. Al no ser yo admirador (ni siquiera conocedor) de la obra de Pinker, el hecho de que un autor que supuestamente yo admirara me contradijera en mis argumentaciones en contra de la escuela austríaca a la que yo estaba criticando, se esfumaba. Pero ahí no acaba la cosa. Esto sólo ha sido el comienzo.

Una cosa (más) me hace gracia y espero que vosotros también los hayáis notado: el tal Benito Gómez intentaba desprestigiar mi crítica (que no es ni siquiera mi crítica, sino la crítica de la comunidad económica científica en su conjunto) hacia la escuela económica austríaca… con una cita de un tipo (Pinker) que no es economista (es psicólogo) que alababa un supuesto descubrimiento perogrullesco en un área académica (la Psicología, no la Economía, que es de lo que estamos hablando aquí, en este blog), por parte de uno de los autores de la escuela de Austria… y todo ello paradesacreditar la crítica que el mundo académico de la Economía le hace a la escuela austríaca sobre su supuesto descubrimiento de la utilidad marginal.

¿Se puede ser más miserable, más demagogo y más “cerdo tangencial”? Menos mal que no me intentó rebatir mi crítica a la escuela austríaca con la cita de un biólogo sobre el ciclo reproductivo de la sardina sudafricana, que si no…

Bueno, pues ahí no termina el asunto, qué va, qué va… Todavía queda mucho de qué hablar. Me extrañó sobremanera que alguien, quien quiera que fuese, hablara bien de Hayek, el cual es conocidísimo en el mundo académico de la Economía por ser uno de los tipos más embusteros y más anticientíficos que han existido jamás en las ciencias sociales (es alguien “muy al estilo” del psicoanalista Jacques Lacan en Psicología), aunque no tanto como su mentor, Ludwig von Mises. Así que me puse a investigar sobre quién era Steven Pinker y por qué había dicho eso sobre Hayek si es que de verdad había hecho esa alabanza a Hayek.

Steven Arthur Pinker es una autoridad dentro del mundo de la Piscología actual. Es un psicólogo experimental, científico cognitivo, lingüista y un divulgador científico. Es profesor de Psicología en la universidad de Harvard. En el mundo académico se le conoce principalmente por sus aportaciones en la psicología evolutiva y en la “teoría computacional” de la mente. Sus especialidades académicas son la percepción (visual) y la psicolingüística.

Su campo de experimentación se ha basado en la imaginería mental, el reconocimiento de formas y volúmenes, la atención visual, el desarrollo lingüístico en los niños, la fenomenología (regular o irregular) en el lenguaje, las bases neurológicas de las palabras y la gramática y la psicología del eufemismo y los dobles entendidos.

Ha publicado numerosos libros de divulgación psicológica, en la mayoría de los cuales busca mostrar que el lenguaje es una especie de “instinto” o adaptación biológica formado y perfeccionado por la selección natural.

Uno de los más populares y el que más nos atañe en este artículo es The Blank Slate (2002), traducido al castellano como La tabla rasa (precisamente el libro del que hablaba Daniel en su comentario).

Es una persona de renombre, un científico reconocido, serio, profesional y no hay mucho que decir en su contra (al contrario que con Friedrich Hayek).

1.3. ¿Qué pretendía este cretino al traer la cita de Steven Pinker sobre Hayek?

Como este individuo, “Benito Gómez Sanz”, observó que yo le estaba dando una soberana paliza académica a la escuela de Austria a la hora de criticar su supuesto descubrimiento de la utilidad marginal, y en vez de rebatir directamente mis argumentos en contra de la escuela austríaca (porque NO se pueden rebatir: es cierto que la escuela austríaca descubrió anticientíficamente y de muy malas maneras la utilidad marginal, dando lugar con ello al desarrollo de un falso método de estudio de la Economía y otras ciencias sociales… ¡¡¡superior, según sus autores, al método científico!!!)… tiró por el camino fácil y, oyendo campanas, me trajo una supuesta cita de Steven Pinker, una reconocida autoridad académica en el campo de la Psicología, en la que alababa la capacidad de Hayek a la hora de adelantarse en su tiempo a unos determinados y posteriores descubrimientos científicos en Psicología.

Con ese “argumento de autoridad”, este tal Benito Gómez Sanz dio un “salto de canguro argumentativo” (un “tangenting” que se suele decir ahora popularmente por internet) y pretendía hacer ver que mi crítica hacia la escuela austríaca no era tan justa porque una autoridad de tanto prestigio como Pinker hablaba bien de Hayek, uno de los máximos exponentes de la escuela austríaca… y eso sería por algo, ¿no? No serían tan válidos mis argumentos en contra de la escuela austríaca… debido a esa valoración de Pinker.

Espero que entendáis, oh inteligentes lectores, que ya pueden hablar bien de la escuela austríaca Pinker, Einstein, Carl Sagan, Galbraith, Adam Smith, Aristóteles o Perico el de los Palotes… los argumentos que he expuesto en contra de la escuela austríaca son ciertos en sí mismos y por sí mismos independientemente de las alabanzas que esta escuela y sus autores reciban por parte de ninguna autoridad académica de ninguna área.

El que Einstein dijera (un poner) que 2 + 2 = 5 no hace ese argumento válido por mucho que lo defendiera una autoridad de tanto prestigio en el mundo científico como fue Albert Einstein. Dos más dos son cuatro independientemente de quién diga lo contrario. Ya trataremos más adelante esta “falacia de autoridad”.

El problema que tenía “Benito Gómez Sanz” es que no sabe que incluso ese “argumento de autoridad”, es decir, esa cita que me trajo:

“”Hayek posited spontaneous order in the brain arising out of distributed networks of simple units (neurons) exchanging local signals. Hayek was way ahead of his time in pushing this idea. It became popular in cognitive science, beginning in the mid-1980s, under the names `connectionism’ and `parallel distributed processing.’ Remarkably, Hayek is never cited.”

Firmado: Steven Pinker.

…es falsa.

Steven Pinker no dijo eso sobre Friedrich Hayek.

Sí, queridos lectores, sí. Me espero a que se os sequen las lágrimas.

¿Ya?

¿Qué es lo primero que alguien, sea un investigador economista antiguo periodista como yo o alguien de la calle debe hacer lo primerito? Efectivamente: comprobar si los argumentos que te traen son ciertos… o no.

Y, lamentablemente para Benito Gómez Sanz, aparte de economista, he sido periodista, y hablo inglés. Ello, unido a la extrañeza que me causaba el que alguien no asociado al mundo de la política (especialmente la liberal o conservadora), quien quiera que fuese, hablara bien sobre un autor de la escuela austríaca, me impulsó a indagar en el tema, porque sabía (no intuía, no, yo sabía) que “algo interesante” me iba a encontrar. Y, efectivamente, así fue. Después de rastrear la supuesta frase y de leerme la mayor parte de la bibliografía de Pinker en tiempo récord, me encontré con muy, muy, muy interesantes datos. Y (más) mentiras sobre las que hablar.

De hecho, me encontré nada más y nada menos que con toda una polémica de índole académica que se había formado en torno a Pinker y Hayek.

Vamos por orden.

2. Historia de la cita de Pinker sobre Hayek. El falso meme “Hayek inventó la Psicología cognitiva”.

Lo primero que hice fue verificar la existencia de la cita que el tal Benito Gómez traía.

Y procedí a leerme la bibliografía de Pinker a ver si daba con ella (benditas clases de lectura rápida, nunca me arrepentiré de haberlas dado). No di con ella porque eso que me trajo Benito Gómez no fue lo que dijo Pinker sobre Hayek. Dijo algo sobre Hayek, cierto (en la Tabla Rasa, para más señas), pero no “eso”.

Una vez comprobado ese asuntillo, procedí a verificar de dónde salió la cita en inglés que me trajo Benito Gómez.

Pues salió no de Steven Pinker, sino de la pluma de una periodista libertariana (o libertaria, como prefiráis) estadounidense, Virginia Postrel. Más concretamente, procede de un artículo escrito por ella en el Boston Globe. Y Benito Gómez Sanz tuvo la desvergüenza de ni siquiera citarme el párrafo textual completo de la periodista:

  • Hayek’s 1952 book, “The Sensory Order,” often considered his most difficult work, foreshadowed theories of cognitive science developed decades later. “Hayek posited spontaneous order in the brain arising out of distributed networks of simple units (neurons) exchanging local signals,” says Harvard psychologist Steven Pinker. “Hayek was way ahead of his time in pushing this idea. It became popular in cognitive science, beginning in the mid-1980s, under the names `connectionism’ and `parallel distributed processing.’ Remarkably, Hayek is never cited.

Traducción:

  • “En el libro de Hayek de 1952, El Orden Sensorial, a menudo considerada su obra más difícil [de entender], adelantó teorías que la ciencia cognitiva desarrolló décadas después. “Hayek propuso un orden espontáneo en el cerebro que surgía a partir de redes distribuidas de unidades simples (neuronas) que intercambiaran señales locales”, dice el psicólogo de Harvard Steven Pinker. Hayek estuvo muy adelantado a su tiempo en proponer esta idea. Se volvió popular en la ciencia cognitiva, que comenzó a mediados de los años ochenta, bajo los nombres de “conexionismo” y “procesamiento distribuido (en) paralelo”. Es de notar que a Hayek, nunca [nota: las cursivas en “nunca” son de la periodista] es citado.”

Es precisamente esa cita y variantes de esa cita de Postrel (no la cita verdadera de Pinker hacia Hayek) la que circula sin vergüenza en boca de todos los libertarians de internet.

Lo recordaré una vez más… los libertarians (“libertarios” o “libertarianos”) son los partidarios de la variante política de la escuela austríaca. Ya hemos hablado en numerosas ocasiones sobre esta ideología política ultraliberal. Es la misma tras la cual están o ha influenciado todas esas numerosas teorías de la conspiración económicas que podéis encontrar en pseudodocumentales “interneteros” como Zeitgeist: the Movie, Money Masters, Money As Debt, etc. (el dinero es deuda; la FED es privada y se originó fraudulentamente; los impuestos federales de EEUU son ilegales; los bancos centrales son privados; hay que volver al patrón oro de manera total; la inflación es un impuesto plano…) y de los que ya he tratado en anteriores artículos. Últimamente se están haciendo muy prolíficos gracias a internet, y han dado el salto fuera de donde eran más conocidos, en EEUU, y han logrado dar a conocer su ideología o parte de ella en otros países, muchas veces camuflándose como falsos antisistema (en España, muchos antisistema, creen que vídeos como Money Masters están hechos por luchadores antiglobalización “en contra del sistema” y no saben o desconocen que sus autores son ultraliberales libertarios). En EEUU, su líder (hasta hace poco) era Ron Paul, el cual logró darle un impulso a esta ideología al hacerla más “popular” y “americana”, añadiéndole a una base de ultraliberalismo y libre mercado laissez-faire, grandes dosis e ideas propias del anarquismo y la ultraderecha: eliminación del papel (opresor) del Estado, aislacionismo (no internacionalismo), patriotismo exacerbado, vuelta al patrón oro total, conspiracionismo (los atentados del 11-S fueron realizados por el mismo gobierno de los EEUU), eliminación de los impuestos (su bandera ideológica), racismo encubierto, antisemitismo (muchos de los votantes libertarians son miembros del Ku-Klux-Klan o del White Power), antiinmigración, destrucción del sistema de Seguridad Social (Educación, sanidad y pensiones públicas) y el odio a los derechos civiles (se niega al derecho al aborto o a conceder derechos de libertad sexual a los homosexuales). Hay mucho más que decir, pero con eso espero que os podáis hacer una idea.

Nosotros, a lo nuestro… así que la cita estaba firmada por Steven Pinker, ¿no, Benito Gómez Sanz? Recordemos:

  • Hayek propuso un orden espontáneo en el cerebro que surgía a partir de redes distribuidas de unidades simples (neuronas) que intercambiaran señales locales. Hayek estaba adelantado a su tiempo al proponer esta idea. Se ha vuelto muy popular en la ciencia cognitiva, que comenzó a partir de mediados de los años ochenta, bajo los nombres de “conexionismo” y “procesamiento distribuido (en) paralelo”. Es de notar que nunca se cita a Hayek. Firmado: Steven Pinker.

Mira, no eres más mentiroso porque el día no es más largo. Si pudiera, entre rejas te metía por la sarta de mentiras que prodigas, miserable. Fijaos en la sucesión de mentiras que ya llevamos vista desde que empezó el comentario: que si yo era admirador de Steven Pinker, que si ya había hablado de él en mis artículos, que si esa cita justifica una defensa de la escuela austríaca, la cita de Pinker NO es auténtica y, de hecho, procede de la deformación interesada de una seguidora de Hayek…

Y seguimos. Joder que sí. Todavía hay más.

¿De dónde cojones creéis que se iba a sacar la cita? ¿De un sitio serio? ¡Por favor! ¡Por supuesto que la iba a sacar de uno de los partidarios de Hayek! Vosotros, lectores, fijaos en el encabezamiento del artículo de Virginia Postrel, que no tiene desperdicio:

  • Friedrich the Great: Dismissed by critics as a free-market extremist, economist Friedrich Hayek is gaining new attention as a forerunner of cognitive psychology, information theory, even postmodernism. A reintroduction to one of the most important thinkers you’ve barely heard of.

Traducción:

  • “Federico el Grande” [Nota: juego de palabras con el nombre alemán del rey prusiano, del mismo nombre que Hayek, Friedrich.]Despreciado por los críticos como un extremista del libre mercado, el economista Friedrich Hayek está ganando de nuevo atención como un adelantado a la psicología cognitiva, la teoría de la información e incluso el posmodernismo. Una reintroducción a uno de los más importantes pensadores del que probablemente apenas hayas oído hablar.”

Nota 1: fijaos las alabanzas desmedidas en el texto. No es una partidaria suya, nooooo… qué va, qué va.

Nota 2: dice: “un adelantado a la psicología cognitiva” (ya veremos que eso es mentira), a la “teoría de la información” (eso es de Periodismo –Teoría de la Información- y la Etología), “e incluso del posmodernismo”. ¡¡¡Arrambla que ahí llevas!!! ¡Por fin reconocen que la escuela austríaca tiene que ver también con ese fraude! Y lo dice como si eso fuera meritorio o digno de alabanza, ¿no te jode? ¿Os acordáis cuando mencioné más arriba que Hayek se parece muchísimo a Lacan, uno de los adalides del posmodernismo? Basta. Como siga interrelacionando un fraude académico con otro (por más interesante que se esté demostrando), no terminaré en mi vida. El que no sepa qué es el posmodernismo, que se lea esto.

Nota 3: la raíz de esta cita y el origen del meme que circula por internet “Hayek inventó la psicología cognitiva y el conexionismo” es la misma y nos la encontramos en esta cita y en este artículo… la necesidad imperiosa de darle prestigio académico a Friedrich Hayek COMO SEA. Fijaos, por favor os lo pido: “apenas hayas oído hablar (de Hayek)”; “es de notar que nunca se cita a Hayek”. Cuánto resentimiento, ¿eh? ¿Tiene motivos ese resentimiento? Ahora seguimos hablando de ello. Continuemos.

En internet en inglés existen, literalmente, decenas de variantes de esa cita o frase (lo cual demuestra que son los partidarios de Hayek quienes las usan y, lo que es peor, tergiversan al no citar textualmente lo que dijo Pinker), pero como ya tenía más que sobradas razones y pruebas para apalizar a este gilipollas que me trajo la cita, decidí dejar de investigar por ese lado y “picarle” para ver si se daba a conocer (y así humillarlo en público). Le dije que si se presentaba en público, me decidiría a tratar su argumento en un artículo dedicado en exclusiva. Es más, le dije (ante la asombrada mirada de mi mujer, que ya había comprobado el asunto) que hiciera el favor de investigar la cita que me traía… porque Pinker no había dicho eso sobre Hayek.

El tipo “se hizo la picha un lío” y entendió que yo decía que Pinker no había dicho NADA sobre Hayek. Y se echó a reír creyendo que me había vencido argumentativamente. Más me reí yo. Y, como buen jugador de cartas, le dije que si tan seguro estaba de haber ganado, de acuerdo, que se presentara con su nombre y apellidos de forma verificable, y le desfiltraría sus comentarios para que todos pudieran ver la humillación a la que, según él, me estaba sometiendo.

No estaría tan seguro. Se limitó a añadir el segundo apellido, “Sanz” y a decir que era de Carabanchel, Madrid. Busqué verificación… y no dio resultado. Por tanto, no le desfiltré el mensaje. El tipo interpretó, una vez más, que me había ganado y que yo le tenía miedo. Le dije que se mostrase en público y se lo desfiltraría. Es más, incluso le avisamos (mi mujer y yo) una vez más que se revisase la cita que me trajo porque NO era la auténtica. Se puso más nervioso. Tanto, que se puso a buscar a ver si encontraba algo. Y me trajo esto otro (sin disculparse por haberme traído la otra cita falsa “firmada”, según él, por Steven Pinker):

Hayek, el principal defensor de la inteligencia distribuida de las sociedades, fue un precoz modelador de redes neuronales (18). Hayek, 1976.

Para el que no lo sepa, le aporto la fuente original, es La tabla rasa, de Steven Pinker (página 464).

Por mis cojones que me ponías la cita textual verdadera, hijo de puta. Que se parece como un huevo a una castaña a lo que me trajiste en primer lugar, cerdo mentiroso. De hecho, es que lo primero ni lo dijo Pinker. Lectores: acostumbraos a que los seguidores o simples defensores de los austríacos actúen así. Mintiendo. Como podéis observad, ni siquiera lo que dijo la periodista Virginia Postrel sobre Pinker era cierto tampoco textualmente:

Virginia Postrel: “Hayek propuso un orden espontáneo en el cerebro que surgía a partir de redes distribuidas de unidades simples (neuronas) que intercambiaran señales locales”, dice el psicólogo de Harvard Steven Pinker.

Steven Pinker: “Hayek, el principal defensor de la inteligencia distribuida de las sociedades, fue un precoz modelador de redes neuronales”.

Lo mismo es, vamos. Postrel ha puesto palabras en boca de Pinker que él no dijo en absoluto. ¡Si sólo dijo una frase!

Otra nota muy, pero que MUY importante. Quedaos con la fecha en la que Hayek le recordó al mundo la idea que supuestamente descubrió, dada por él mismo: 1976.

Continuemos: ¿Dijo Pinker eso último sobre Hayek?

Sí.

¿Es cierto eso que dijo Pinker sobre Hayek?

No.

La cita de Pinker es falsa EN CONTENIDO. No fue un “precoz modelador de redes neuronales”. Es más, Hayek mintió sobre ello y Pinker le creyó.

Sí, sí, sí… (todavía) más mentiras. Todo lo relacionado con lo “austríaco” está lleno de mentiras. De las gordas.

2.1. El meme “Hayek inventó la psicología cognitiva” y el “conexionismo”.

Investigando sobre la cita que me trajeron en primer lugar (la tergiversación de Postrel), me encontré con una serie de curiosas cuestiones, más concretamente con todo un mundo de tergiversaciones y conspiranoias cuando no mentiras descaradas. En muchos sitios por internet (en el apartado 3 os indico los principales fuentes de este falso meme) y siempre en inglés, me encontré con que los partidarios de Hayek se vanagloriaban de que hubiera descubierto antes que nadie la psicología cognitiva y el conexionismo.

A) La psicología cognitiva es esto:

¿Qué es la Psicología Cognitiva?

La psicología cognitiva, contrario a lo que comúnmente se cree no se originó en la década de los sesenta, sino mucho antes como una disciplina de la psicología experimental y de la psicología evolutiva.

La Psicología cognitiva es una rama de la psicología que se ocupa de los procesos a través de los cuales el individuo obtiene conocimiento del mundo y toma conciencia de su entorno, así como de sus resultados. El origen de la psicología cognitiva está estrechamente ligado a la historia de la psicología general. La psicología cognitiva moderna se ha formado bajo la influencia de disciplinas afines, como el tratamiento de la información, la inteligencia artificial y la ciencia del lenguaje.

Bartlett (1.932): realizó investigaciones que lo a rechazar el concepto de memoria como depósito o almacén y subrayar el concepto de memoria como construcción. La construcción implicaba que la memoria utiliza esquemas para observar y clasificar la información, por lo tanto como un proceso activo de reinterpretación. La sucesiva reorganización de la experiencia en esquemas permite el desarrollo de la memoria y los eventos recordados que son reconstruidos de manera diferente en función de la ampliación de los esquemas.

Fuente.

Fijaos en la fecha de las investigaciones de Frederic Bartlett: 1932.

¿Qué es la Psicología Cognitiva? La psicología cognitiva es aquella que estudia los procesos de pensamiento, la elaboración de información de ideas, llamando a estas elaboraciones, percepciones y su procesamiento cogniciones.

Fuente.

B) El conexionismo es esto:

Es una aproximación computacional en la modelización del cerebro que se basa en la interconexión de muchas unidades simples para producir un comportamiento complejo.

Fuente.

El conexionismo es un movimiento dentro de la ciencia cognitiva que intenta explicar las habilidades intelectuales humanas utilizando redes neuronales artificiales. Esas redes neuronales son modelos simplificados del cerebro compuestas por grandes cantidades de unidades (análogas a las neuronas), junto con medidas que puedan calcular la fuerza de la conexión entre las unidades.

Fuente.

La base de ese meme (“idea, comportamiento o estilo que se expande de persona a persona dentro de una cultura”) “internetero” de que Hayek inventó o descubrió la psicología cognitiva y el conexionismo es esa cita de Steven Pinker en La tabla rasa. Vamos a estudiar el contexto de lo que dijo Pinker para que veáis cuánto mienten los austríacos.

Steven Pinker, estaba hablando, en La tabla rasa, de esto al mencionar a Friedrich Hayek:

En su lugar, confían en el conocimiento que se distribuye de forma difusa por todo un sistema (como una economía de mercado o un conjunto de costumbres sociales) y que se ajusta mediante agentes simples que emplean la retroalimentación que les llega del mundo. (De los científicos cognitivos se recordará la distinción entre representaciones simbólicas y redes neuronales distribuidas, lo cual no es una coincidencia: Hayek, el principal defensor de la inteligencia distribuida de las sociedades, fue un precoz modelador de redes neuronales) .

Ya… está.

Una frase.

¿Son esas aseveraciones suficientes para afirmar que Steven Pinker AFIRMÓ que Friedrich Hayek descubrió la Psicología cognitiva o el conexionismo? Por supuesto que no.

Vosotros fijaos el granito de arena en el que se han basado miles de “austríacos”, libertarians y mentirosos varios para hacer la montaña de mentiras que ahora circula por internet.

Esa “montaña de mentiras” está más que contestada y refutada en la internet en inglés, pero no en castellano. Voy a proceder a hablar de esas mentiras, no vaya a ser que se expandan también en nuestra lengua, tal y como intentó el mentiroso “Benito Gómez Sanz de Carabanchel”.

Como muchos de vosotros supondréis, Friedrich Hayek no es conocido ni por asomo en la calle ni su obra está en boca de todo el mundo. Pero eso no sucede sólo al nivel de la calle. En el mundo académico general Friedrich Hayek es también muy, muy oscuro. Incluso en Economía no se le tiene muy en cuenta, salvo como estudio de autor histórico.

Hayek, al contrario de lo que se empeñan sus seguidores y defensores (que los tiene y muy fanáticos), no ha sido ningún genio, ni un autor de renombre científico (como no lo fue tampoco el posmodernista Lacan).

Ha sido, es y será un filósofo, un pensador político.

No… tiene… aportaciones… netamente científicas… en su curriculum (ni grandes descubrimientos). Al contrario que Galbraith, Keynes, Friedman, Samuelson, e incluso Kahneman o Tversky, por citar dos auténticos y verdaderos “economistas psicológicos”.

Hayek tiene mucha cháchara ideológica proliberal y mucho combate al socialismo. Ya está. Ahí se acabó su “aportación” al mundo de la Economía. A su figura se la tiene en cuenta entre liberales y conservadores (no todos ellos: sólo los más “ultras” del capitalismo de libre mercado) y por la influencia que mantuvieron, históricamente, sus ideas entre los gobiernos conservadores de Thatcher, Pinochet y Reagan, pero efectivamente tal y como señala la periodista Virginia Postrel, que citábamos anteriormente… los liberales y demás partidarios de Hayek se quejan amargamente de que no se le cita a menudo y de que su legado está “olvidado” en el mundo académico:

“apenas hayas oído hablar (de Hayek)”; “es de notar que nunca se cita a Hayek”.

¡Pues claro que su legado está olvidado! ¡Como que es una mierda de legado, señora! ¿Qué quiere que le digamos? ¿Una mentira piadosa? Pues no. Si aparte de que su curriculum científico es penoso (de hecho, es uno de los autores políticos más denostados por negarle eficiencia al método científico), y sus seguidores y él mismo mienten continuamente sobre sus aportaciones y sus descubrimientos, ¿qué quiere que hagamos? ¿Que le sigamos el juego? Váyase a la mierda, oiga…

Resulta que como Hayek no tiene aportaciones “defendibles” desde el punto de vista científico como para defender su supuesto papel de “genio incomprendido y olvidado” al que se supone que los demás miembros de la comunidad científica económica le tenemos sometido (supuestamente también según sus seguidores) por asco o por odio ideológico (en vez de porque el tipo no valía una chufa), algún seguidor iluminado de Hayek se leyó La tabla rasa de Steven Pinker y ya, por fin, encontró algo que supuestamente sí podría justificar ese papel (aunque no fuera en Economía, eso le daba igual, tenía que ser lo que fuera, algo que le diera un poco de prestigio).

Lo que dijo Pinker sobre Hayek ya era una prueba irrefutable (para sus seguidores) de que fue un genio incomprendido al realizar un descubrimiento notable antes que nadie. Volveos a leer la cita de Pinker sobre Hayek:

En su lugar, confían en el conocimiento que se distribuye de forma difusa por todo un sistema (como una economía de mercado o un conjunto de costumbres sociales) y que se ajusta mediante agentes simples que emplean la retroalimentación que les llega del mundo. (De los científicos cognitivos se recordará la distinción entre representaciones simbólicas y redes neuronales distribuidas, lo cual no es una coincidencia: Hayek, el principal defensor de la inteligencia distribuida de las sociedades, fue un precoz modelador de redes neuronales) (18).

¿Dónde veis vosotros que ponga ahí que Hayek descubrió la psicología cognitiva? ¡En ninguna parte! Como mucho, mucho, mucho, podremos entrever que Pinker le atribuye a Hayek el haber pensado antes que algunos autores (no antes que nadie) en la identificación de la inteligencia de las sociedades con redes neuronales, que es algo que sí defiende el conexionismo. Joder, de ahí a decir que Hayek descubrió la psicología cognitiva va un rato largo, pero largo de cojones.

¡Pero que todavía hay más mentiras! ¡No se vayan señores lectores, aún hay más!

¿Es eso cierto de que Hayek descubrió o identificó antes que nadie las redes neuronales con la inteligencia distribuida de las sociedades? Los cojones va a ser eso cierto. Eso es más falso que las balas del Equipo A.

Y luego se quejan los seguidores de Hayek, como Virginia Postrel, de que no se le cita como descubridor de eso. ¡Coño, pues claro que NO se le cita! Como que no descubrió la psicología cognitiva ni la identificación de las redes neuronales con la inteligencia social distribuida! Vamos a verlo.

2.2. La supuesta aportación de Friedrich Hayek al mundo de la Psicología.
Muchos de vosotros seguramente os estaréis preguntando… “Pero si Hayek fue un pensador político o un economista político, ¿qué narices estamos haciendo hablando aquí de sus supuestas aportaciones en el mundo de la Psicología?”

Porque todo está relacionado.

Primero, el padre de Hayek (August von Hayek) fue médico y botánico. Algo conocía de los incipientes avances en materia medicinal y el lenguaje médico no le era desconocido a su hijo. Friedrich no quiso ser médico, porque la rama materna de su familia, repleta de filósofos, le indujo a tirar más por Letras (que es lo que terminó siendo: un filósofo político, se doctoró en Leyes y Política Económica).

Segundo, que Hayek estudió en la universidad de Viena, ciudad en la que nació, un popurrí de materias de lo más diverso: Filosofía, Psicología y lo que se daba como Economía (por aquel entonces, parte de Derecho, es más, Hayek trabajó principalmente como abogado en sus primeros años). Pero también, y durante un breve tiempo (meses, que yo haya podido constatar), estudió de manera privada en un laboratorio vienés cuando la universidad de Viena cerró tras la Primera Guerra Mundial: el Instituto de Anatomía Cerebral de Constantin von Monakow. En algunas de las biografías de Friedrich Hayek, algunos de sus más férreos partidarios, aseguran sobre él que fue neurólogo. Falso pero con absoluta rotundidad. Trabajó un tiempo de aprendiz en ese laboratorio en un impasse que tuvo en sus estudios tras la guerra. Ya está.

Tercero, ya habréis leído en otros de mis artículos o si sois conocedores de la historia académica de la Economía, que a la escuela austríaca, se la conoce también como “escuela de Viena” (donde nació la escuela y de donde era Hayek) o “escuela psicológica”. ¿Por qué? Porque nació en la Viena de finales del XIX, conjuntamente con la psicología freudiana, y ambas se influenciaron mutuamente.

Fuente.

Todo lo relacionado con estas primeras versiones de la ciencia psicológica (especialmente lo freudiano y lo “modernista”) tuvieron una influencia decisiva en el desarrollo de la escuela austríaca, principalmente en la elaboración de su método de estudio, ajeno al método científico, y basado en la observación directa (ahí, sin anestesia): la praxeología. Ya hablaremos en otros artículos de esa… “cosa”.

Es por eso que en sus obras os podréis encontrar símiles entre la Medicina y la Economía. No porque el “amigo” Friedrich fuera un experto en la materia ni muchísimo menos, sino porque tenía unos mínimos conocimientos en esa área.

2.2.1. The Sensory Order.

De resultas de sus “experiencias psicológicas”, Hayek escribió su obra más oscura, farragosa y menos conocida, la única en la que hablaba sobre Psicología de manera extensa y centrándose en ella: The Sensory Order (1952). En castellano, se ha traducido como El orden sensorial. Los fundamentos de la psicología teórica, 1952.

En muchas de sus bibliografías ni siquiera os encontraréis mencionada esta obra.

El libro ha sido desde siempre muy desconocido en el ámbito académico (es cierto que se lo ha citado muy poco) hasta las menciones de Pinker en La tabla rasa y sólo lo han intentado leer y lo han mencionado, los partidarios o sicofantes de Friedrich Hayek y del ultraliberalismo “austríaco”. Pero dentro de lo poco conocido que es, es ampliamente conocido, valga la redundancia, por ser terriblemente… malo y estar pésimamente escrito. Hayek intentó “hacerse el técnico” y no lo logró para nada. Leeos el libro si no me creéis. Incluso Virginia Postrel admite que es su obra más difícil de entender (a buen seguro que intentó leerlo y no pudo). Los partidarios del liberalismo más duro prefieren, de lejos, las obras más políticas de Hayek (son más numerosas, y más fáciles de entender para ellos). La mayoría de la gente prefiere leer una soflama política del estilo The Road to Serfdom que un libro cargado de jerigonza pseudotécnica… que, vamos a admitir, no tuvo relevancia alguna en el desarrollo de la psicología cognitiva ni del conexionismo.

Porque ésa es ooootra de las grandes mentiras que sobre Hayek y su supesta relevancia en el mundo de la Psicología están siendo difundidas de manera alarmante por parte de sus seguidores. Es decir, que aunque hubiera sido cierto que Hayek fue el primero en descubrir la psicología cognitiva o los principios del conexionismo (que no lo fue, ahora lo veremos), es rotundamente falso que fuera su obra la que sentó las bases del posterior desarrollo de ambos campos.

El descubrimiento de los principios de la psicología cognitiva y del conexionismo fue realizado por psicólogos profesionales serios y establecidos, antes, y de manera científica, no por un diletante sin trayectoria y mediante divagación como fue Friedrich Hayek, no nos equivoquemos… ni equivoquéis, “austríacos”.

Yo no sé qué se tomó Hayek para escribir el puto libro, pero todavía me duele la cabeza. En comparación, Sigmund Freud es un prodigio de rigor empírico. Normal que la Psicología científica no le haya echado ni puta cuenta al jodido libro: es un batiburrillo insufrible y, sobre todo, es teórico. No contiene experimentación. Insisto: es una obra teórica, de divagación, no experimental (al mejor estilo “mengeriano”, mezclando decenas de temas, desde la Economía y la Política… ¡al Derecho!, interconectándolos con la más mínima de las excusas). En fin, a lo nuestro. Fijaos en la fecha: 1952.

Ése es el libro en el que, supuestamente, y según los seguidores de Hayek (ahora que lo han descubierto a través de la cita de Pinker, porque muchos de ellos ni conocían que existía), éste demuestra que pensó antes que nadie en la psicología cognitiva. Qué guay, ¿no?

Y con aquellos datos en la mano, ¿qué fue lo que hice yo? Lo más lógico y normal del mundo: comprobar si los expertos en Psicología sabían de este asunto. Y les pregunté.

A título personal, he de decir que sí que he estudiado Psicología cuando estuve en Económicas (y en Publicidad, claro), pero no la estudié desde un punto de vista académico, sino más bien técnico y pragmático. Es decir, no he estudiado por autores ni por evolución histórica, sino mediante el estudio y aplicación de técnicas en marketing, propaganda y publicidad comercial, principalmente. Es por eso que yo no supe desde un primer momento si la afirmación de que Hayek descubrió antes que nadie la identificación o comparativa entre redes neuronales y redes de información locales (no fue un descubrimiento, sino la elaboración de una analogía, un símil) era cierta, pero sí pude desmentir desde un primer momento, gracias a mis mínimos conocimientos en Psicología académica, que Hayek NO fue quien inventó o descubrió la psicología cognitiva, ni siquiera el “conexionismo”. Eso es una mentira como la Luna de grande. De hecho, la mayoría de psicólogos (en lengua inglesa) se ríen con esta aseveración.

Pero para no confiar única y exclusivamente en mis conocimientos, acudí a quien hay que acudir para corroborar: a mis amigos y conocidos psicólogos. Y les pregunté lo siguiente:

-¿Sabías que la psicología cognitiva y/o el conexionismo fueron descubiertos por Friedrich Hayek?

La respuesta que me dio el primero de ellos… “¿Y quién coño es Friedrich Hayek?” Justo la misma, mismita pregunta que me hice yo cuando me mencionaron a Steven Pinker.

Ni uno de ellos conocía a Hayek (cinco consultados). Como más de uno dedujo, Hayek no le “sonaba a psicólogo”. Como que no lo fue. A Hayek se le estudia en Economía (política), no en Psicología. Porque no tiene aportaciones en Psicología ni fue psicólogo.

Y, posteriormente, me dieron las respuestas que yo ya me esperaba.

Hayek no pudo ser el “inventor” de la psicología cognitiva. Más que nada, porque el término lo creó en 1967 Ulric Neisser en un libro que se llamaba, precisamente, Cognitive Psychology, años después del libro de Hayek (1952). Los fundamentos de esta rama de la Psicología se encuentran en la obra de Donald Broadbent (1959) y en el famoso Noam Chomsky (1958). ¿Y no hubo nadie más adelantado que todos ellos? Sí. Frederic Charles Bartlett, profesor de psicología experimental en la universidad de Cambridge, el reconocido como antecesor de la psicología cognitiva antes de todos los mencionados (Remembering, 1932). Hubo otro autor más, Hebb, más adelante hablaremos de él.

Y en The Sensoy Order, Hayek no menciona para nada la psicología cognitiva, ni explaya sus fundamentos básicos, por lo cual la Psicología académica NO le reconoce como el “inventor” ni el descubridor de la misma. Ni siquiera como un antecesor digno de tal nombre. Así que, por ahí, nanay de la China.

No he encontrado ni una sola referencia a Hayek con respecto a la psicología cognitiva (ni mis colegas tampoco) en la literatura especializada más conocida. Así pues, es mentira ROTUNDA que Hayek fuera el inventor, descubridor o siquiera antecesor de la psicología cognitiva.

Sí tiene algo más que ver el conexionismo con Hayek (muy, muy poco). Y, de hecho, es rotundamente falso (también), como aseguró la periodista Virginia Postrel que nunca se le haya citado académicamente. Es cierto que se le cita poquísimo, pero no es cierto que no se le cite para nada. Algunos psicólogos de tendencias políticas liberales le han citado. Ejem… Las tres citas que más frecuentemente me he encontrado:

[Hayek] realizó una sugerencia bastante fructífera, realizada contemporáneamente por el psicólogo Donald Hebb, de que en cualquier tipo de encuentro sensorial que se tenga con el mundo, un suceso correspondiente entre una célula particular en el cerebro y otra célula que porte información del mundo exterior, debe resultar en el refuerzo de la conexión entre esas dos células. En estos días se le conoce como la sinapsis hebbiana, aunque Hayek llegó a ella bastante independientemente. (Gerald Edelman, Neural Darwinism, 1987, p. 25).

¿Habéis leído bien? Una sugerencia. NO UN DESCUBRIMIENTO.

La mayoría del trabajo teórico desde las propuestas de Hebb (1949) y Hayek (1952) han tenido por base formas particulares de reglas sinápticas dependientes en las que un cambio ya fuera pre- o postsináptico está en relación de dependencia con sucesos que ocurren en ambas neuronas que tomen parte en la sinapsis. (Gerald Edelman, Neural Darwinism, 1987, p. 181).

¿Repetimos? Propuestas. Ahora veremos que Hebb sí terminó por hacer algo más que “propuestas”, no como Hayek.

El primer proponente de redes de memoria corticales a una gran escala no fue ni un neurocientífico ni un técnico informático, sino… un economista vienés: Friedrich von Hayek (1899-1992). Un hombre de un excepcional y amplio conocimiento y de una profunda visión sobre las operaciones de los sistemas complejos, aplicó tal visión con reconocido éxito a la Economía, la Sociología, la ciencia política, la jurisprudencia, la teoría evolutiva, la psicología y la ciencia del cerebro (Hayek, 1952). (Joaquín Fuster, Memory in the Cerebral Cortex: An Empirical Approach to Neural Networks in the Human and Nonhuman Primate. Cambridge: MIT Press, 1995, p. 87)

Y menos mal que no la aplicó también con éxito al cocinado de macarrones, ¿no, Fuster? Para el que no conozca al autor de esta última cita, en exceso laudatoria y pelotillera, les diré que es de un neurólogo español, Joaquín Fuster. Ejem. Por no decir que no se llamaba Friedrich von Hayek (le quitaron el “von” por ley tras la Primera Guerra Mundial, así que no sé qué “actualizada obra” habrá leído este señor sobre Hayek), por no decir que es falsa la aseveración de que Hayek fue el primero en sugerir eso. Joder con el nivelazo investigador, objetivo e imparcial de algunos psicólogos españoles. De las tres citas, dos son de la misma persona (Gerald Edelman), y de la tercera, la cita es falsa en contenido.

Porque Hayek no fue el primer proponente de las redes neuronales. Fue la persona que citan en primer lugar: Donald Hebb… en 1949.

El canadiense Donald Olding Hebb (1904–1985), fue el verdadero y auténtico “descubridor” (por así llamarlo) del conexionismo. De hecho, a menudo se le lama “padre de la psicología cognitiva”).

A diferencia de Hayek, él sí fue un psicólogo profesional muy dado a la experimentación (un poco bestia con sus experimentos, eso sí), y un neurólogo y cirujano de pro. De hecho, fue como resultado de sus largos años de experiencia como profesor psicólogo (tratando con niños) y cirujano cerebral que llegó a publicar en su The Organization of Behavior de 1949, las conclusiones que supusieron el fundamento empírico del conexionismo y la existencia de las redes neuronales como base de la transmisión de información, y su similitud con la transmisión de información en la sociedad. Es un trabajo basado en la práctica, no es teórico. Aún así, el analista Richard Webster, en su obra Por qué Freud se equivocaba: pecado, ciencia y psicoanálisis, alaba la obra de Hebb en tanto en cuanto sus hipótesis de trabajo constituyeron la base teórica del conexionismo, muchas de cuyas ideas han acabado siendo demostradas por la cada vez más perfeccionada neurología.

De aquellas bases surgieron los conceptos de teoría hebbiana y el aprendizaje hebbiano. De él tomaron el nombre… y no de Hayek. Por algo sería.

¿Por qué no le han citado a Hayek más personas sobre este supuesto descubrimiento de las redes neuronales?

Porque no lo merece. La Psicología académica nunca ha tenido en cuenta a Hayek como autor relevante, de la misma forma que para la Economía académica, los autores austríacos son filósofos políticos y no economistas científicos (de hecho, es que reniegan del método científico).

2.3. Una comparativa con el descubrimiento de la utilidad marginal por parte de Carl Menger, el fundador de la escuela austríaca.

Vamos a establecer una comparativa con el análisis que realizamos en otro artículo del supuesto descubrimiento de la utilidad marginal que realizó la escuela austríaca (más concretamente, Carl Menger), que vais a ver que es muy, pero que muy jugosa.

1) Tanto la utilidad marginal como la idea del símil entre las redes neuronales y las sociedades son conceptos simplísimos. En nada que se investiga un poco, salen a relucir. No son conceptos difíciles ni que necesiten de una gran técnica.

2) Se producen en los inicios de sus respectivas ciencias (Economía y Psicología).

3) Sus respectivos “descubrimientos” se produjeron más o menos simultáneamente en el tiempo, con cierta antelación por parte de los autores no-austríacos (Jevons contra Menger, en el caso de la utilidad marginal; Hebb contra Hayek en el caso del conexionismo neuronal).

4) Los “austríacos” y sus defensores se empeñan en que sus descubridores gocen del mismo respeto y reconocimiento que las personas que hicieron los descubrimientos antes que ellos (ansia de reconocimiento que no se les da, cosa que atribuyen a un “interés político”), aunque…

5) …los autores austríacos no hayan realizado esos “descubrimientos fáciles” de manera científica, sino con su particular método de observación directa y divagación teórica farragosa, interconectando como sea varias áreas a la vez (tengan que ver o no).

6) No exponen esos descubrimientos de forma que la comunidad científica los pueda aprovechar para trabajar (modelización matemática en el caso de Jevons, informe de experimentación científica en el caso de Hebb), sino en obras divagadoras de índole filosófica (muy importante esto último). Sólo hablan por ellos, normalmente, sus simpatizantes políticos, los mismos que exigen que se les dé trato académico.

7) Es por 5) y 6) que la comunidad científica (economistas y psicólogos) NO reconoce a los autores austríacos como de pleno derecho o no les citan… Coño, porque no son serios en su trabajo ni han realizado el (fácil) descubrimiento de manera científica. Jevons y Hebb sí lo son… tanto por derecho de antelación como por seriedad y profesionalidad en su trabajo, tócate los huevos.

Como podéis ver, todos los supuestos descubrimientos austríacos (ya sean en Economía o Psicología) se hallan siempre rodeados de polémica, exageraciones, mentiras e intereses. Y aquí no acaba la cosa.

2.4. Las últimas hostias dialécticas. La gran mentira de Hayek y la credulidad de Steven Pinker.

Algo que me he guardado bajo la manga durante todo el artículo es que no sólo Hayek realizó ese supuesto descubrimiento después que Hebb y sus alumnos, sino que Hayek NUNCA llegó a formular o modelizar el conexionismo ni a modelar redes neuronales. Eso no lo saben los seguidores de Hayek. El amigo Friedrich únicamente postuló una idea vaga en forma de analogía en su introducción al libro The Sensory Order: el símil (más bien una metáfora) entre las redes neuronales y las redes de información sociales. Nunca la desarrolló ni la modelizó, como aseguró Pinker en su cita. Condición sine qua non se le atribuye el descubrimiento de una mierda.

Tú puedes dejar por escrito muchas ideas (en este caso, un símil, una comparación sobre una cuestión relativamente sencilla), pero si no las desarrollas o demuestras… mientras que otros sí, a esos otros es a quienes se les atribuye el mérito… sobre todo, si lo escribieron antes.

Por ejemplo: Julio Verne no fue el inventor del submarino como aseguran muchos ignorantes fans de la ciencia-ficción aunque hubiese postulado la idea de que los hombres podrían navegar alguna vez como su Nautilus en Veinte Mil Millas de Viaje Submarino, su novela de 1870. ¿Sabéis cuándo se creó el primer submarino operativo? En 1800. ¿Y sabéis cómo se llamó ese primer submarino operativo? Nautilus.

Como vosotros podréis suponer, todas estas cuestiones conjuntas, motivaron el que la comunidad académica psicológica, no le diera reconocimiento a Friedrich Hayek: otros lo realizaron antes, de mejores formas y de manera mucho más seria y científica. No se lo merecía.

Por no decir que muchos psicólogos y miembros de otras ramas del saber de las ciencias sociales no nos fiamos una puta mierda de que Hayek no copiara su trabajo (o se “inspirara” en el) de Donald Hebb.

¿Cómo sabemos eso?

Porque, “picado” por el hecho de que citaban a Hebb y no a él como el descubridor de las bases del conexionismo neuronal (cosa que se le recordaba continuamente), Hayek escribió en un artículo económico de 1976 (el mismo texto en el que se basó Steven Pinker para “alabar” a Friedrich Hayek en La tabla rasa), titulado The Denationalisation of Money (“La Desnacionalización del Dinero”) que, si bien él había publicado su obra The Sensory Order en 1952, años después que Donald Hebb (1949) sobre las redes neuronales, él ya había pensado en ello “en los años 20” y que así lo había comunicado a sus conocidos. Daba a entender que él había sido el verdadero descubridor del conexionismo. Es más, algunos seguidores de Hayek, afirman incluso que llegó a realizar un artículo en los años 20 en su época de estudiante.

¿El problema?

Que es mentira.

Si eso hubiera sido cierto, ¿por qué no lo mencionó antes? Y, además, ninguno de sus conocidos ni allegados dan fe de ello, ni en ningún artículo de su época de estudiante aparecen referencias al conexionismo por ninguna parte. Por no decir, como citan estos psicólogos americanos interesados en el tema del meme “Hayek descubrió la psicología cognitiva y el conexionismo”, que esas aseveraciones no aparecen en MITECS (la enciclopedia MIT de las Ciencias Cognitivas) ni en Talking Nets, las colecciones más famosas de las historias orales de los fundadores de la investigación sobre redes neuronales.

Hayek mintió. Como en tantas otras cosas a lo largo de su vida y la de muchos otros autores austríacos, como Mises o Rothbard (de los cuales hablaremos en siguientes artículos).

¿Dónde estuvo el fallo de Steven Pinker? ¿Acaso nos mintió, también?

No, para nada. Al contrario que Hayek (y otros economistas austríacos, como Mises y Rothbard), que son muy conocidos en el mundo de la Economía por mentir muy a menudo, Pinker tiene una buena trayectoria, científica, y no dada a la politiquería o al “filosofismo”, si bien hay quien le acusa de simpatizar vagamente con el liberalismo clásico (no voy a dar nombres, no quiero entrar en esa polémica). Por lo que a mí respecta, al menos, es un profesional intachable. Es más que obvio lo que le sucedió: que, como psicólogo, seguramente conocerá a muchos profesionales del mundo de la Psicología. Seguro que a él no se la cuelan autores fraudulentos conocidos en ese mundo (como el posmodernista y pseudopsicólogo Lacan, de hecho, ha escrito mucho contra él y los posmodernistas). Pero Pinker… no conocía cómo las gastaban los austríacos, los cuales son conocidísimos en el mundo de la Economía académica como un auténtico fraude… y por mentir más que hablar. De hecho, los austríacos es que han sido expulsados del mundo de la Economía científica, como lo han sido los homeópatas de la Medicina o los creacionistas de la Biología. Yo sí los conozco, porque soy economista. Yo ya sé, de antemano, que basta con escarbar un poco en cualquiera de sus teorías para encontrar un pozo de mentiras y burdas exageraciones (debido a las cuales no se les acepta en la Economía mainstream). Mentiras muy evidentes la mayoría de ellas.

Pinker creyó que lo que Hayek decía sobre sí mismo en 1976 era cierto. No se tomó la molestia de comprobarlo porque confiaba en la honorabilidad de cualquier autor académico.

Y no siempre un autor académico está diciendo la verdad. Especialmente cuando habla sobre sí mismo. Y, especialmente, cuando hablamos de homeópatas, austríacos, psicoanalistas freudianos, posmodernistas, criptozoólogos y tantos y tantos otros “expertos fraudulentos” en ciencias “duras” y/o sociales.

Obviamente, los que conocían a Hayek se lanzaron en tromba para pedirle a Pinker explicaciones por haberle incluido en La tabla rasa. ¿Resultado? Pinker ya no volvió a mencionar a Hayek en subsiguientes obras, como The Stuff of Thought. Desconozco, eso sí, si ha hablado más sobre él en artículos independientes. Ahí ya no entro. Por lo que a mí respecta, la situación ya ha quedado suficientemente clara.

Y, ahora, para el que quiera saber más…

3. ¿De dónde han salido todas estas chorradas?

Los psicólogos interesados en el tema, utilizando técnicas SEO y de rastreo por la web, han localizado las páginas que han dado lugar a esta idea de que “Hayek inventó la psicología cognitiva y el conexionismo”. Son las siguientes:

El Centro Hayek (je, ¿de dónde si no?):

Bibliografía del Centro Hayek.

Y, curiosamente, esta página que combina los resultados “citas”, “Hayek”, “sobre Neurociencia”.

Creo que ha quedado claro el origen interesado de este… meme.

4. Disquisiciones varias.

Y, ahora, me van a perdonar mis lectores, que me limpie la salivilla de la boca, me arremangue y me desfogue un poquito. Creo que me lo merezco después del “currele” que me he pegado refutando todo este tema, ¿no?

¿Sabes una cosa, “Benito Gómez Sanz” de Carabanchel? Seguramente, después de haberte apalizado con tanta saña, te estarás diciendo a ti mismo “joder, menos mal que no me presenté en público de manera verificable porque si no, ahora mismo, se estaría riendo de mí hasta mi reflejo en el espejo”. Hiciste bien en no verificar tu existencia. Algo te temerías, ¿verdad?

En tu minúsculo cerebro una vocecita te decía: “si con este tío no ha podido nadie, ¿cómo cojones voy a poder yo?”

¿Por qué te crees que me temen a lo largo y ancho de internet, payaso? ¿Por gusto o por moda? No, por cosas como artículos como éste que te he estampado en tu cara de mentiroso de mierda. Y por un pequeeeeeeeño detalle que quizás se te escape a tu minúsculo discernimiento: que tengo la razón de mi parte y sé expresarlo.

No sé si te llamas así de verdad, “Benito Gómez Sanz” de Carabanchel, pero si es cierto, tienes un serio problema, chaval. Por favor, ruego a mis lectores que comprueben si de verdad existe un “Benito Gómez Sanz”, que sea de Carabanchel y que haya comentado en mi blog.

Y humilladlo.

Reíros de él, machacadlo dialécticamente, señaladle con el dedo allá por donde vaya y recordadle siempre, siempre, por siempre jamás de los jamases el ridículo que ha hecho. Y, por favor, hacedlo con saña. Con toda la saña de la que seáis capaces. Pagad con él todas vuestras frustraciones si hace falta. Pero que no se le olvide en su puta y patética vida… la hostia que le di en mi blog, revelando una a una y pormenorizadamente sus mentiras y chifladuras.

Viniste aquí a por una supuesta victoria fácil y te han dado hasta en el carnet de identidad. ¿No te lo esperabas? Si hubieras leído más sobre mí y lo que escribo, ya deberías estar avisado, gilipollas. No eres el primero ni el último que logro destrozar ante el mundo.

Que os sirva de lección a los demás que vengan como él.

No… soy… una persona mediocre. Soy alguien bastante, bastante especial. No me conocéis en la vida real, y no tenéis por qué conocer al auténtico José María Gallardo, alias “Chemazdamundi” (ni os voy a dar muchos más detalles de los ya expuestos) pero os aseguro que NO soy el ciudadano medio. En mi persona se reúnen una serie de características y circunstancias que me hacen excepcional, en algunos aspectos, al menos. Soy alguien muy superior a la media (lo cual no dice mucho a favor de la media, necesariamente) en todos los aspectos positivos (y en otros negativos, como la mala leche que gasto). Insisto: ya deberíais haber leído mis artículos y lo que escribo y, considerando la calidad de mi trabajo y de mis investigaciones, ya deberíais intuir… que en este blog pasa algo “raro”, algo que no es normal en la internet en castellano. ¿No lo habéis notado, imbéciles?

Una cosa que nunca se os olvide en vuestra puta vida (me sigo dirigiendo a los que intentan criticarme): cuando yo diga que tengo la sartén por el mango, es que es cierto. No tengo necesidad alguna de mentir, aquí están mis pruebas, podéis leerlas y comprobarlas cuando queráis. Es por eso que siempre pido nombres y apellidos verificables. Cuando haga eso (pedir vuestros nombres auténticos)… echaos a temblar. Porque es para haceros muuuuuuuuuuuuuuuuuuucho daño. Y seguro que voy a poder hacéroslo. De una forma o de otra.

Ya estoy harto de demostrarlo. ¿Os jode mi soberbia? Pues os fastidiáis: es una soberbia ganada a pulso, por derecho, y a vuestra cara os la tiro, para deleite y disfrute de las personas con dos dedos de frente que vengan a leer y a aprender a este espacio.

Yo no me guardo un as bajo la manga… es que tengo la puta baraja al completo. Y sacaré las cartas cuando más me convenga o cuando más tiempo tenga para poder hacerlo. Como ahora. Puede que tarde horas, que tarde días o meses… pero SEGURO que acabo por dejar por escrito vuestra humillación.

4.1. Un agradecimiento.

Eso sí, también he de reconocer los aspectos positivos de haber entrado en mi espacio a intentar criticarme de tan patética manera.

Gracias.

Gracias por haberme traído esta chorrada de la cita de Pinker sobre Hayek. Si no hubiera sido por ti, yo nunca me habría enterado de que los austríacos también la cagaban sistemáticamente y mentían en otras áreas diferentes a mi especialidad, la Economía.

Gracias a ti he podido mostrar al mundo ooootra canallada más de los austríacos, ¡y en otra área, en Psicología! Ahora todos podrán comprobar que los austríacos no sólo mienten (masivamente) en Economía, sino también en Psicología, lo cual es más que indicativo de que mienten a un nivel bastante general. No es que los austríacos hayan tenido nunca mucho renombre en el ámbito académico, precisamente, pero ahora, jo, jo, jo… Ahora también será conocido en castellano el hecho de que mienten de manera bestial en más cosas, ja, ja, ja… Ahora será todavía más evidente la calidad de mentirosos compulsivos de los austríacos y sus seguidores, cosa que ya sabíamos de sobra los economistas científicos.

Estoy más que convencido de que muchos otros defensores y partidarios de la escuela austríaca estarán contentísimos de saber que TÚ, Benito Gómez Sanz de Carabanchel, eres el responsable de que se conozca todo esto. ¡Ánimo, liberales, neoliberales y ultraliberales, libertarios y austríacos! Mostradle vuestro “agradecimiento” a Benito Gómez Sanz. Estoy seguro de que en Carabanchel hay muchos callejones oscuros donde te podrán manifestar su “aprecio intelectual”.

Que es broma, tontorrón…

4.2. “Teach me how to pwn”. Cómo y por qué es que siempre logro destrozar a los austríacos.

Ahora, ya en serio, quiero aprovechar la redacción de este artículo para aclarar unas cuestiones que me han preguntado recientemente dos lectores. Resumiéndola: “¿cómo es que logras siempre machacar tan contundentemente a los austríacos? ¿Cómo podría hacer yo eso [con otras temáticas]? Lo haces parecer muy fácil.”

Como que lo es. Esto que hago en mi blog, el apalizar dialécticamente a austríacos, conspiranoicos, truthers, ocultistas, etc., no tiene ningún misterio. No hace falta ser ningún genio para ello, ni un superdotado ni nada por el estilo. ¿El gran secreto?

Ya sé de antemano que mienten.

Son más falsos que un consejo de guerra en el Call of Duty.

Eso es algo que muchos de los lectores que acudís a este blog de divulgación científica social, no acabáis de entender (por eso quiero dejarlo claro y lo repito tanta veces). No me estoy inventando las acusaciones ni las pruebas en contra de los falsos argumentos de los austríacos, ni me tengo que esforzar en buscar sus mentiras: me traigan el tema (propio de ellos, se entiende) que me traigan los austríacos, más tarde o más temprano, acabaré por exponerlo como una gigantesca mentira, exageración o fraude. Y suele ser bastante más temprano que tarde, porque normalmente son muy evidentes…

…y porque prácticamente todo lo que sacan de su cosecha es falso. No tienen los mismos mecanismos ni procesamientos mentales que una persona normal.

¡Pero que yo no soy el único ni muchísimo menos que sabe hacer estas críticas apalizadoras a los austríacos! Es ampliamente conocidísimo (para los que hemos estudiado Economía, al menos) el hecho de que los austríacos están muy alejados de la normalidad, el sentido común, la racionalidad, la lógica, el pensamiento científico y la simple y llana decencia, como habéis podido comprobar en este artículo sobre el tratamiento que le dan los seguidores austríacos a sus autores principales: mienten directa y masivamente con tal de darle prestigio a sus figuras principales.

En el mundo de la Economía ya los apalizan a diario, como quien dice. Yo simplemente os lo estoy exponiendo en un lenguaje claro para que lo entendáis. Los austríacos son uno más de esos grupos de personas, como los posmodernistas, los creacionistas, etc., que son muy, muy, muy, pero que muy radicales, muy extremistas en sus posiciones, ideas, planteamientos e incluso percepción de la realidad. Son tan radicales… que mienten. Son tan radicales… que entran de lleno en el absurdo. A muchos de los que pasáis por aquí os extrañará el que exista gente así y os estaréis preguntando “¿pero cómo va a ser cierto eso? ¿Cómo van a andar sueltos por la calle semejante panda de chiflados? Esta gente no puede existir.” Pues existen, de la misma forma que existe gente que cree que Dios creó el mundo en siete días (fanáticos religiosos), que la Tierra tiene seis mil años de antigüedad (creacionistas), que existe el monstruo del lago Ness (criptozoólogos), o que la realidad física aparente no es más que un constructo o convención social que se puede cambiar con el simple deseo (posmodernistas). Respecto a estos últimos, les digo lo mismo que les dijo el matemático y físico Alan Sokal…

Cualquiera que crea que las leyes de la Física son meras convenciones sociales, le invito a que intente transgredirlas saltando por las ventanas de mi apartamento (vivo en la planta veintiuno).

Quiero que entendáis que este blog no es sino una denuncia de ese radicalismo, tan malvado y tan alejado de la realidad, que es peligroso. Las ideas y políticas austríacas han causado mucho daño y muchísima miseria a millones de personas. Los austríacos son nuestros particulares fraudes anticientíficos y charlatanes en la Economía académica (como lo son los homeópatas o los negacionistas del SIDA en Medicina, por ejemplo).

Es por eso que no sólo expongo sus mentiras, sino que quiero que comprendáis que hay que combatirlas.

Muchos de vosotros, lectores, no acabáis de entender las impresionantes dimensiones de las mentiras de estos grupos radicales que estoy denunciando, austríacos incluidos. Es algo que me toca un poco la moral porque a estas alturas y después de tantos artículos, ya os debería haber quedado claro si no lo sabías antes de venir aquí: no estoy criticando a los austríacos sólo por gusto.

Pero esto no se puede hacer con todas las temáticas. Por dejarlo de una manera más claramente expuesta, yo no podría criticar tan contundentemente, por ejemplo, a los liberales moderados monetaristas… por la sencilla y simple razón de que ellos, aunque sean liberales como los austríacos… no mienten masivamente (no tantísimo, al menos). Monetaristas como Friedman han aportado cuestiones ciertas y comprobadas al mundo de la Economía seria y científica. Los austríacos, no. Los monetaristas forman parte de la comunidad mainstream económica. Los austríacos, no. Los monetaristas tienen, en líneas generales, dos dedos de frente… y los austríacos, no.

Y si los austríacos no forman parte de la gente normal… es por la sencilla razón de que no lo son.

Una vez ya tengo hecha esa parte (ya sé que mienten de antemano, seguro), fruto del conocimiento especializado que tengo por haber estudiado Economía, de mi bagaje intelectual y de mi cultura general, el resto es pura capacidad de trabajo. Investigar, vaya, hasta averiguar en qué mienten exactamente. Pero lo que es mentir ya sé que lo están haciendo.

No he elegido combatir a esos grupos sólo por gusto: es que es sencillísimo el hacerlo. Y no sólo eso: es muy divertido.

¿Por qué creéis que he escogido como temáticas de mi blog el apalizar a gente como ésta? Coño, porque aparte de que hago un bien exponiendo fraudes, me gustan las peleas fáciles en las que sé de antemano que voy a ganar.

Y, ahora, un poco de práctica y cultura general, y que el artículo os sirva así para algo más que para reíros de los austríacos.

4.3. Los peligros del argumento de autoridad. La “falacia de autoridad”.

Voy a repetir y a desarrollar más lo ya dicho anteriormente:

2 + 2 = 4 independientemente de que haya habido, haya o vaya a haber un matemático de gran autoridad que diga que 2 + 2 = 5.

Ya puede ser el matemático más famoso del mundo, que eso de que 2 + 2 = 5 es rotundamente falso.

La autoridad o el prestigio de la persona no hacen a sus argumentos válidos. Eso es una falacia. Una “falacia de autoridad”.

Los argumentos han de ser válidos en sí mismos. Merced a las pruebas, ciertas y comprobables que se den sobre ellos. En el caso de un axioma como lo es la suma de dos más dos, por recomprobación continua. En el caso de mi análisis sobre la utilidad marginal austríaca, (re)comprobando por vosotros mismos la veracidad de las pruebas (matemáticas, históricas, económicas, etc.), que os expuse (vamos, otros autores y yo, que yo no fui el descubridor de esos temas ni de esas pruebas) en ese artículo.

Acostumbraos a pensar racionalmente y a exponer la veracidad de vuestros argumentos en sí mismos y por vosotros mismos, no a decir “mis argumentos son ciertos porque lo dijo Fulanito o Menganito, que es alguien muy famoso y/o alguien muy prestigioso”. No deberíais necesitar del prestigio de autoridad de nadie para probar vuestras afirmaciones (ni siquiera para validarlas). El que alguien sea muy famoso o un experto en su área no es garantía de la veracidad de lo que afirma (la afirmación de Steven Pinker sobre Hayek no tiene por qué ser cierta por el mero hecho de que Pinker así lo afirmara, he de comprobarla). Ni, mucho menos, como en nuestro caso, el que alguien (Steven Pinker) alabe a otro alguien (Hayek)… ¡no es argumento para negar las evidencias en otra argumentación totalmente distinta (la veracidad o no del procedimiento en el descubrimiento de la utilidad marginal… por parte de Carl Menger)!… que fue lo que pretendía el tipo que me trajo la cita.

¡Porque son temas distintos! El que Saturno tenga anillos no es un argumento en contra de la política penitenciaria japonesa, por poner un ejemplo.

Esa “tangente argumentativa” no es ya rizar el rizo… ¡es buscar la cuadratura del círculo dentro de un teseracto! Y revela una miseria intelectual y moral de tres pares de narices por parte de la persona que así de patéticamente intentó criticar mi argumentación (y un agarrase a un clavo ardiendo, roto y oxidado con tal de echar lo que sea, da igual que valga o no, en contra de quien está atacando con razón aquello “que te gusta”).

Como habréis podido comprobar a lo largo de este artículo, todo lo que os he intentado enseñar es a poder distinguir… una falacia de autoridad, y sus ramificaciones.

El argumento de autoridad, también conocido como argumentum ad verecundiam, “apelación a la autoridad” o Magister dixit (“el maestro lo dijo”) es un argumento inductivo de razonamiento que a menudo toma la forma de un silogismo estadístico (se toma algo como cierto porque la mayor parte de las veces es verdad), y que consiste básicamente en defender algo como verdadero porque quien lo afirma tiene autoridad en la materia.

La falsa invocación a la autoridad es, por tanto y a menudo, el resultado de no encontrarse con una de las dos condiciones requeridas para la afirmación de veracidad (la legitimidad de autoridad y el consenso experto), que se requiere en la formulación de un silogismo estadístico.

Primero, cuando la inferencia falla en reunir la primera condición (por ejemplo, que la autoridad sea inexperta), es una invocación a una autoridad inapropiada, que sucede cuando se confía para su veracidad en una persona o grupo sin relevancia o conocimiento de la materia de debate (no es nuestro caso con Pinker, pero sí con la autoridad en materia de Psicología por parte de los seguidores de Hayek, que aseguran de él que fue el creador de la psicología cognitiva y el conexionismo).

Segundo, dado que el argumento de autoridad es un razonamiento inductivo (en el cual se implica que la verdad de la conclusión no está garantizada por la verdad de las premisas), es también falaz afirmar que la conclusión debe ser cierta sin lugar a dudas. Tal afirmación determinante es un non sequitur lógico porque aunque el razonamiento inductivo pueda tener mérito (ya sea por probabilidad o posibilidad estadística: es más probable que una autoridad tenga razón debido a su conocimiento en la materia), la conclusión no se obtiene incondicionalmente, en el sentido en que ésta deba ser lógicamente necesaria.

A saber, que aunque ciertas clases de argumentos que provengan de una autoridad en la materia puedan constituir argumentos inductivos fuertes, más a menudo que no, esta apelación a la autoridad se utiliza de manera falaz: o la susodicha autoridad resulta no ser un experto en la materia, o no hay consenso entre los expertos en la materia, o el argumento citado por la autoridad es falso (o esa autoridad no sabía que era falso) pero se utiliza su buen nombre o prestigio como garantía de que lo que dijo era cierto sin lugar a dudas (nuestro caso con la cita de Pinker sobre Hayek). O todo eso a la vez.

Varios ejemplos:

a) Los partidarios de Hayek aseguran que él descubrió la psicología cognitiva y el conexionismo como así demuestra la cita de Steven Pinker.

Lo hubiera dicho Steven Pinker o su santa madre, Hayek NO descubrió la psicología cognitiva ni el conexionismo. Fueron un elenco de otros autores, que realizaron esas aportaciones antes y de maneras mucho más serias y profesionales: Donald Hebb, Broadbent, Bartlett, Ulric Neisser…

b) Si Steven Pinker, que es una autoridad en la materia, habla bien de Hayek es porque debía de ser un autor grandioso e importante.

No necesariamente. También habló bien de Hayek su principal “adversario” en Economía, John Maynard Keynes (hoy sabemos que se estaba más bien mofando de su inferioridad intelectual, pero bueno). El que alguien con prestigio hable bien de otro alguien no hace a ese alguien una nueva autoridad… ni le da la razón en sus argumentaciones. No porque Keynes o Pinker hablaran bien de Hayek, le da la razón a Hayek… en nada. Hay que ver la veracidad de esa alabanza y comprobar si es cierta en sí misma por los argumentos que en ella se dan. La veracidad de lo dicho no viene dada por el “nombre” de quien lo dice.

c) Si Steven Pinker, que es una autoridad en Psicología, citó a Hayek como un precoz modelizador de las redes neuronales, debe ser cierto.

No es garantía de que sea verdad. Steven Pinker se puede equivocar, puede mentir, o le pueden engañar (lo que le sucedió en realidad, que Hayek soltó una mentira en su artículo de 1976, diciendo que él fue el primero que pensó en esa modelización en los años veinte aunque lo escribiera en 1952, y resultó ser falso: Pinker no comprobó si eso que decía sobre sí mismo era cierto)… Hayek no modelizó las redes neuronales en 1952 ni en los años veinte, ni su trabajo sirvió de base en la ciencia psicológica (psicología cognitiva y conexionismo) ni, muchos menos, antes que nadie.

Bueno, pues hasta aquí llegamos (iré revisando y/o ampliando el artículo continuamente como es mi costumbre). Espero que os haya servido para ilustraros, culturizaros y para entender un poco más cómo funcionan las cosas… más concretamente, cómo funcionan la lógica y los mecanismos mentales de según qué gente, y espero que ahora podáis defenderos mejor de las falacias y argumentos de autoridad.

Seguramente muchos de mis lectores más “rojos” se estarán riendo a mandíbula batiente después de esta paliza académica que le he dado a los ultraliberales austríacos (sus adversarios políticos), ¿verdad? Pues… lamento pediros que nos os vayáis muy lejos, por favor. El próximo artículo va a ser lo mismo que éste (otra paliza académica) pero, en esta ocasión, la va a recibir… el marxismo.

Oh, sí.

Voy a redactar nada y más y nada menos que una crítica científica, con datos empíricos y mucha investigación de laboratorio y ciencia “dura” en contra de algunos postulados del marxismo. Yo le doy hostias dialécticas a todo lo radical y extremista, sean estos extremos fascistas, comunistas, ultraliberales, anarcocapitalistas o fans de Belén Esteban.

Algunos otros lectores se estarán preguntando… “¿Ahora va a apalizar también a los marxistas? A Chema no le gusta hacer amigos por internet”.

Bueno, pero… ¿y lo que yo disfruto?

Hasta… la próxima.

José María Gallardo

En chemazdamundi.wordpress.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s